Raphinha y el Barcelona dejan atrás a Ferran Torres: 48 goles en 11 partidos

Imagen gracias a: El País (América)

Raphinha y el Barcelona dejan atrás a Ferran Torres: 48 goles en 11 partidos

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Sin Ferran Torres, Hansi Flick reorganiza el ataque con Raphinha como referencia y el Barcelona acumula 48 goles en 11 partidos esta temporada. Ferran, cuya camiseta fue muy demandada en el PSG, ya suma un nuevo capítulo en París, mientras en el Camp Nou se repasa su salida y el impacto goleador del equipo.

La camiseta con el 9 de Ferran Torres se convirtió en una de las más vendidas del PSG, una rareza que en el Barcelona explican con otra: la decisión de cambiar de etapa tras su salida del club. En el Camp Nou valoran especialmente dos motivos por los que el PSG pagó cerca de 50 millones por el valenciano el pasado verano. Por un lado, el futuro: su marcha abría la puerta a Rodri. Por otro, el pasado: en los despachos del Camp Nou aún recuerdan la broma que les hicieron en Manchester City por los 65 millones que costó Ferran en el invierno de 2022, seis meses después de la marcha de Messi: “¡Qué gol nos colasteis con Ferran!”.

Aquella operación, con 65 millones entre fijos y variables, podía ampliarse hasta 73 si el Barcelona renovaba a Ferran Torres. Mateu Alemany, hoy director deportivo del Atlético, había pactado una cláusula por la que el Manchester City recibiría ocho millones adicionales en caso de que el Barça firmara un nuevo contrato con el valenciano. Sin embargo, en el área deportiva no veían claro abrir la cartera por un delantero que no terminaba de convencer, ni a ellos ni a Hansi Flick, pese a que Ferran había anotado 67 goles en 207 partidos, a una media cercana a una diana cada tres duelos.

La explicación de sus goles estaba tanto en su pericia en el área como en su llamativa confianza. Él la definía como “mentalidad de tiburón”, mientras que en la Ciudad Deportiva azulgrana se interpretaba de otra forma: “su talento no estaba a la altura de su ego”. Por eso, la posibilidad de ofrecerle una renovación se quiso aplazar hasta después del mercado, aunque Lewandowski ya había anunciado su marcha y el fichaje de Julián Alvarez se veía (casi) imposible.

La indecisión del Barcelona terminó por desesperar a Ferran Torres. Su giro llegó cuando, durante el Mundial, apareció el PSG y la opción de reencontrarse con Luis Enrique. El valenciano no dudó.

En el entorno de Ferran se subraya una sensación particular: no se sentía valorado en el Barcelona, pero sí fuera. Lo buscaba el campeón de Europa y, sobre todo, lo admiraban en Estados Unidos. En julio, aún como jugador azulgrana, aprovechó el impulso de su gol en la final del Mundial frente a Argentina: pasó por los estudios de CNN y NBC y realizó el lanzamiento de honor en un partido de los New York Yankees. Sus compañeros se sorprendían con el impacto de ese gol: “¡Ostras, Ferran se está aprovechando del gol!”.

Tras su marcha, Ferran borró parte de su rastro en Barcelona al eliminar de sus redes sociales las historias destacadas como azulgrana. En su entorno justifican la decisión como un modo de cerrar una etapa. Antes ya había hecho algo similar al salir del Valencia y del City. Su salida del Camp Nou se produjo por la puerta de atrás y su llegada al Parque de los Príncipes, por la grande: siete goles en nueve partidos. Después de varias semanas en un hotel, pudo trasladar a sus dos perros a su casa cerca de la ciudad deportiva.

Sobre su vínculo con el Barça, Pedri contó: “Tengo muy buena relación con él y no tengo nada que decirle, simplemente que mañana no tenga mucha suerte”. La cercanía de Ferran con el canario lo situaba en uno de los grupos de mando del vestuario, junto a Dani Olmo, Eric García y Fermín López. En cambio, quedaba más lejos del otro grupo de españoles formado por Lamine Yamal, Alejandro Balde, Gavi, Cubarsí y Bernal; aun así, con todos mantenía buena relación.

No obstante, su actitud en los últimos días como jugador del Barcelona generó cierta incomodidad en el vestuario. En la Federación Española explican que, durante la última concentración de la Roja, se le vio más cerca de Pubill que de sus excompañeros del Barcelona, una sintonía que ya había comenzado a gestarse en el Mundial. Sin que nadie lo dijera en voz alta, en privado coincidían en que su salida no afectaría al equipo. Un líder resumió el sentir: “Pocas veces he visto a un jugador al que se le dieran tantas oportunidades en el Barcelona como a Ferran”. También añadió: “Ahora bien —añadía—, no es un mal tío. No lo habrá sabido gestionar”.

Este martes, Ferran comprobaría que el Barcelona no echaba en falta sus goles. El equipo acumulaba 48 en 11 partidos: a esas alturas, la temporada pasada llevaba 27 y la anterior 34. Hansi Flick ya lo había advertido. Tras asegurarse a Gordon y Adeyemi, comunicó a Deco y compañía que, si no llegaba Julián, se arreglaban con lo que tenían. El inglés sumaba dos goles y cinco asistencias en 10 partidos. Pedri valoró su incorporación: “Con Gordon me llevo muy bien, me ha sorprendido mucho la calidad que tiene. Es un jugador que nos va a aportar mucho tanto en el juego como en la faceta goleadora”.

En París, en principio, Gordon sería uno de los extremos. Así lo probó Flick en el último entrenamiento azulgrana en el Parque de los Príncipes. El otro extremo sería Lamine: nueve goles y 10 asistencias en 11 partidos. Pedri lo elogió: “Siempre le he visto con ganas de salirse y de jugar. Marca las diferencias. A día de hoy, es el mejor jugador del mundo. Tenemos que ayudarle a que esté tranquilo y que disfrute”. Junto a Lamine y Gordon volvería Raphinha en la delantera, con 14 dianas y tres pases de gol.

Pedri también analizó el rendimiento del equipo: “El equipo tiene muchos jugadores que pueden aportar en esa faceta. Creamos muchísimas ocasiones y alguna entra por pesados”. Para Deco, Flick y el vestuario, esos números reforzaban las dudas que existieron con Ferran. En el Barcelona, el valenciano había sido un nueve improvisado; en el City lo acercaron al área por su poca capacidad para desbordar en banda, mientras que Raphinha sí brillaba como extremo.

Tras jugar cerca de 20 minutos ante el Betis, el capitán dejó atrás la lesión. Flick confirmó su presencia en el once en la sala de prensa y después lo probó en el entrenamiento en el campo del PSG. El técnico despejó dudas en la zaga con Espart, Cubarsí, Gerard y Cancelo. Quedaba por definir quién acompañaría a Pedri y Rodri en el centro del campo.

Pedri explicó el papel de Rodri: “Rodri nos aporta mucho a la hora de contener el medio del campo y de manejar el partido. Cuando está en el campo, me da un poco más de libertad para subir. Es un jugador diferencial, pero juegue quien juegue se está viendo que lo hace muy bien”. También anticipó el duelo: “Me imagino una batalla bonita. Los dos centros del campo sin balón sufren más que cuando tienen la pelota y quien tenga la pelota mañana decantará el partido para su lado. Venimos en una buena dinámica y confiados”. Además, elogió a Vitinha y compañía y, sobre Luis Enrique, trasladó el reconocimiento: “Su equipo juega un fútbol fantástico y él es uno de los mejores entrenadores del mundo. Me encanta su intensidad, la presión de su equipo, cómo permutan las posiciones, la flexibilidad de su sistema. A este nivel, son increíbles. Es un trabajo fantástico”.

Con Rodri y Pedri frente a Vitinha y Neves como foco de centro del campo, la atención acababa aterrizando en las delanteras: en Ferran, admirado en París, y en el Barcelona, que lo olvidó para sostener su producción goleadora con Raphinha y el resto del equipo.

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