Pippa York recuerda su duelo con Pedro Delgado en la Vuelta de 1985 y defiende la inclusión de las mujeres trans

Imagen gracias a: El País (América)

Pippa York recuerda su duelo con Pedro Delgado en la Vuelta de 1985 y defiende la inclusión de las mujeres trans

NOTICIAS

La escocesa Pippa York, que entonces competía como Robert Millar, visitó Madrid y aseguró que “Perico me cae bien” y que “es buena persona”. En la entrevista también habló de los insultos recibidos en España, su transición y su postura sobre la exclusión de las mujeres trans en el deporte.

Pippa York, la ciclista escocesa que en la Vuelta del 85 compitió como Robert Millar, realizó una visita a Madrid y afirmó que Pedro Delgado, a quien entonces enfrentó, le parece una “buena persona”. “Perico me cae bien. Es buena persona”, señaló en una entrevista concedida en la redacción del diario As.

York, nacida en Glasgow y de 68 años, explicó que en los años ochenta, cuando era ciclista profesional masculino, convivía con una realidad personal compleja en un entorno hipermasculinizado. Relató que durante su etapa deportiva intentó dejar de lado su transexualidad para centrarse en el ciclismo y que, aun así, hubo días en los que no se encontraba bien.

La deportista recordó el contexto de aquel 11 de mayo de 1985, cuando, tras un despiste por Navacerrada, Millar entregó al segoviano su primer gran triunfo en la Vuelta a España: el maillot amarillo. En ese marco, York sostuvo que la reacción que generaba en España no le afectó tanto como para cambiar su forma de ver su presencia en el país, y destacó que le gustaba la intensidad y la “locura” de las carreras.

Sobre los insultos que recibió en la Vuelta del 85, comentó que en España le llamaban “maricón” por llevar un pendiente en la oreja. Explicó que al oír ese término no entendía su significado y que, con el paso del tiempo, lo vivió como algo “divertido”. Según su relato, en los ochenta en Europa llevar pendiente era algo que no dependía del género, mientras que en España generaba más sorpresa porque la gente no estaba acostumbrada.

También se refirió a su actitud con la prensa. Aclaró que no se veía como alguien “borde” con los medios, sino que señalaba que a ella le pagaban por ganar carreras y que, si dedicaba tiempo a responder preguntas, restaba tiempo de recuperación. En ese sentido, describió que respondía con respuestas breves o incluso con un tono más directo para que las conversaciones no se alargaran, y añadió que su postura se vio influida por la manera de hacer entrevistas en otros deportes, como el tenis, donde mencionó a McEnroe y a Navratilova.

York, que años después publicó junto al periodista irlandés David Walsh el libro La escapada, sobre ciclismo, el Tour y su vida, recordó que tras colgar la bicicleta se divorció, superó una depresión gracias a los estrógenos y realizó una transición en Tailandia. A partir de entonces, afirmó que empezó a estar mejor consigo misma y que eligió su nombre.

En su conversación, la escocesa también habló de la Vuelta posterior, cuando perdió la carrera ante Álvaro Pino. Allí insistió en su valoración personal de Perico y expresó que Pino no le parecía “buena persona”, señalando que observó su trayectoria posterior y las historias relacionadas con el dopaje en su etapa con el Kelme. York dijo que no quería que la próxima generación creciera con la idea de que hacer trampas es lo esperado.

Respecto a su identidad, explicó que no era gay, que no se sentía atraída por los hombres y que pasó de ser un hombre a ser lesbiana y trans. Añadió que, para muchas personas, la transexualidad se percibe como algo “demasiado complicado”, lo que deriva en reacciones de rechazo y la sitúa, según ella, en un nivel inferior al que reciben las personas homosexuales.

La ciclista abordó además la postura de las autoridades deportivas sobre la participación de mujeres trans. Recordó que el Comité Olímpico Internacional (COI) aconseja a las federaciones internacionales que no las dejen disputar competiciones con mujeres cis. York sostuvo que la idea central es que la competición deportiva sería el escenario ideal de igualdad, pero que, si una mujer trans compite y no gana, eso se interpreta en su contra. También afirmó que, en los deportes que han prohibido competir a mujeres trans, no ha habido atletas trans, y lo calificó como una excusa política presentada como protección para mujeres y niñas.

En esa línea, señaló que no son las mujeres trans quienes agreden a otras mujeres, y vinculó su exclusión con la transfobia. Afirmó que no se le permite competir en disciplinas como atletismo, tenis, natación, ciclismo, fútbol, bridge, ajedrez, dardos, snooker, billar, bolos, curling y esgrima, bajo el argumento de que sería una atleta de élite con una supuesta ventaja.

Sobre la extensión de esa exclusión, mencionó lo que observa en Madrid: habló de manifestaciones por el coste de la vida y, al mismo tiempo, de personas que preguntan por el deporte masculino y femenino. Según su relato, la reacción que describen se centra en que una mujer trans aparece jugando al tenis, lo que consideran “terrible”, y dijo que se menciona la preocupación por lo que eso podría implicar para una hija.

En el plano deportivo, York recordó que en años posteriores cubrió tres Tours como periodista y que, para ella, si se aplica la forma moderna de hacer las cosas a cada generación, los mejores seguirían siendo los mejores. También dijo que, si se piensa en Delgado como el mejor ciclista de España hace 30 años, esa versión mantendría su condición, simplemente rodando más rápido.

Consultada por ciclistas favoritos, afirmó que todo el mundo admira a Wout van Aert por su carácter y porque pierde bastante, y que le gusta Pogacar. Dijo que prefiere a los personajes complejos con carácter y que le atrae ver a Remco cuando se enfada, porque considera que se estresa en ciertas situaciones y eso lo hace más humano.

Finalmente, se refirió a Bernard Hinault, a quien describió como un tipo con carácter, ego y ambición, coherentes con quienes ganan el Tour de Francia cinco veces. Sobre su propia reflexión final, habló de que piensa en Ángel Arroyo, rival en el Tour, que murió el domingo, y expresó que le parece una muerte relativamente joven. York recordó su idea de que se dispone de un número limitado de latidos y que ella ha gastado muchos en carreras ciclistas, señalando que tras correr varios Tours de Francia queda menos energía vital.

Si quieres más información visita Poder en los Medios

Compartir