Mbappé y los “tigres de papel”: cuando el fútbol se arrodilla ante el capital

Imagen gracias a: El País (América)

Mbappé y los “tigres de papel”: cuando el fútbol se arrodilla ante el capital

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El texto reflexiona sobre la distancia entre la supuesta conciencia social del fútbol y su subordinación al poder económico. A partir de la cita de Mao Tsé-Tung sobre los “tigres de papel”, se analiza la disculpa de Mbappé por sus comentarios sobre Mao, las reacciones de Javier Tebas y el impacto de las cancelaciones de patrocinio y la suspensión de emisiones de LaLiga en China.

Sería ingenuo esperar mucho de un fútbol adocenado y genuflexo ante el capital. También resulta pueril pensar que los futbolistas que levantan el puño —cualquiera que sea— logran expresar aquello que creen con autenticidad, por encima de una pelota y de sus billetes, marcados por petrodólares, apuestas deportivas, machismo o un lucro insaciable que expulsa a los aficionados de los estadios. La futbolítica, en la práctica, se reduce a obedecer al capital.

“Todos los reaccionarios son tigres de papel. Parecen terribles, pero en realidad no son tan poderosos. Visto en perspectiva, no son los reaccionarios sino el pueblo quien es realmente poderoso”.

(Citas del Presidente Mao Tsé-Tung)

El autor recuerda haber comprado su ejemplar del Libro rojo de Mao en un tenderete a los pies de la Gran Muralla. El día anterior había cubierto los Juegos Olímpicos de Pekín, con la ceremonia de clausura en el Nido, y venía de estudiar un Máster en la China contemporánea, conociendo a Mao: las purgas a intelectuales, disidentes y terratenientes; la campaña de las Cien Flores, que invitó a criticar al Partido Comunista de forma constructiva para luego castigar a los críticos con cárcel o campo de trabajo forzado; y la Revolución Cultural, con imágenes de profesores o artistas linchados en la calle, con la cara pintada, carteles denigrantes colgados del cuello y cabezas coronadas con un gorro inquisitorial. También menciona a la Guardia Roja y las torturas a los enemigos de clase.

Desde esa perspectiva, el texto retoma la metáfora de Mao sobre los “tigres de papel” y la aplica a distintos escenarios. En ese marco, se menciona a Mbappé: descrito como un futbolista asociado a la conciencia social, que se declara en contra del fascismo y del racismo estructural, que rechaza a Le Pen y que, según el autor, evita vestir la camiseta manipulada por Florentino contra los inmigrantes de Ceuta. El artículo señala que, posteriormente, Mbappé pidió disculpas a China por haber llamado dictador a Mao, afirmando que su comentario fue desacertado, que hirió a muchos chinos y que siente un profundo respeto por la historia china.

A continuación, el texto indica que Javier Tebas, presidente de LaLiga, lamentó la ofensa provocada por el comentario de Mbappé entre los aficionados chinos. El autor subraya que ambas reacciones llegan después de que marcas chinas cancelaran grandes contratos de patrocinio con el delantero del Real Madrid y de que la televisión china anunciara que suspende las emisiones de LaLiga.

El artículo concluye reforzando la idea inicial: sería ingenuo esperar mucho de un fútbol adocenado y genuflexo ante el capital, y sería pueril creer en gestos de protesta como si bastaran para expresar convicciones reales. En esa lectura, el sistema termina apoyándose en reaccionarios como los jerarcas chinos, como Tebas y como Mbappé. “Pobres tigres de papel”.

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