Luis Enrique guía al PSG a la segunda final de Champions tras resistir el asedio del Bayern

Imagen gracias a: El País (América)

Luis Enrique guía al PSG a la segunda final de Champions tras resistir el asedio del Bayern

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El técnico del Paris Saint-Germain pidió un plan de ataque constante y, ante el empuje rival en Múnich, ordenó una salida de balón en largo para aliviar la presión y sostener la ventaja global. El 1-1 final, con gol de Kane, dejó al PSG con el billete a su segunda final consecutiva.

“Tenemos que seguir atacando”. Con esa idea, Luis Enrique marcó la línea durante el descanso de la vuelta de la semifinal de la Champions disputada este miércoles en Múnich. El Paris Saint-Germain llegaba al partido tras vencer 5-4 en París y había tomado ventaja 1-0 a los dos minutos del inicio. Con una ventaja global de 6-4, el entrenador trasladó a su equipo la necesidad de mantener la identidad del conjunto: intentar marcar más goles y no renunciar al ritmo ofensivo, incluso cuando el rival se volcara.

El Bayern, que en su estadio acumulaba seis partidos, seis victorias, 20 goles a favor y seis en contra esta temporada, exigía una respuesta inmediata. Vincent Kompany planteó su aproximación desde la presión sostenida, estirando el hostigamiento hombre al hombre hasta donde fuera posible. El equipo local saltó al campo con intensidad, y con Upamecano y Tah situados a 40 metros de su portería, el Bayern se expuso a un 0-2 por cada momento que el PSG lograra recuperar y avanzar.

En el regreso al terreno de juego, Kvaratskhelia y Doué tuvieron dos remates que Neuer neutralizó, y el PSG comenzó a sostener su supervivencia en un escenario de alta presión. Pavlovic, Musiala, Kimmich, Kane, Díaz y Olise se lanzaron a disputar la pelota y a incomodar a quienes la llevaban, hasta el punto de poner en dificultades a Vitinha en la salida.

Luis Enrique explicó después la complejidad del encuentro: “Para nosotros fue difícil porque nos atacaron constantemente y nos metieron atrás”. Añadió que el equipo no estaba acostumbrado a defender de esa manera, pero subrayó que, cuando tocó hacerlo en bloque bajo, lo hicieron bien. También insistió en que, aunque no eligen jugadores para defender tan atrás, el plan fue crucial: les gusta jugar un fútbol atractivo, pero también luchar y ganar duelos.

Para responder al riesgo que representaba el balón controlado desde el área, el técnico tomó una decisión táctica específica. Ordenó a Safonov que, ante la duda, lanzara la pelota lo más lejos posible y fuera de banda, hacia el costado donde jugaba Olise. El PSG buscó desahogar su zona adelantando la presión sobre el saque de banda del Bayern, alejando el balón de Luis Díaz y limitando el juego de Olise. Esa incapacidad convertida en respuesta permitió al equipo salir del atolladero.

El partido se definió por la capacidad del PSG para perder el control sin perder la batalla. Dividido el juego en duelos cuerpo a cuerpo, los centrocampistas del PSG se encontraron en desventaja en zonas donde antes dominaban. Poco a poco, el Bayern terminó adueñándose de la posesión, superando el 60%, pero no logró traducir ese dominio en ocasiones claras. En ese contexto, el PSG fue más eficaz: completó ocho tiros a puerta, por seis del rival. Con Kane, Musiala, Olise y Luis Díaz como parte del ataque más potente, el dato reflejó la solidez defensiva del equipo.

El 1-1 definitivo, tras el gol de Kane, selló la clasificación del PSG. “Defendimos como los ángeles”, afirmó Luis Enrique, enfocado en desmontar las críticas que vinculaban el 5-4 de la semana anterior con un desempeño defensivo deficiente.

Luego, amplió el mensaje sobre el trabajo colectivo: “En París defendimos muy bien a pesar de encajar cuatro goles. Pero en Múnich mejoramos. Insistimos en defender en colaboración. Fabián ayudó mucho a Nuno [con Olise]. Cuando permites muchos uno contra uno contra el Bayern, te metes en problemas”.

Con el pase asegurado, Luis Enrique se mantuvo satisfecho pero con nervios por el siguiente objetivo. La posibilidad de ganar su segunda Champions seguida fue un argumento que Nasser al-Khelaifi, presidente del PSG, repitió en el estadio: “Tenemos el mejor entrenador del mundo”. En el vestuario, los jugadores celebraron con libertad, y Fabián Ruiz, desde una mesa, lideró el cántico “¡A la final, a la final, a la final…oé, oé, oé!” mientras el equipo se encaminaba a su segunda final consecutiva.

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