La racha de España bajo Luis de la Fuente sigue sin respuestas: 42 partidos sin perder

Imagen gracias a: El País (América)

La racha de España bajo Luis de la Fuente sigue sin respuestas: 42 partidos sin perder

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Ni el análisis de los 24 rivales medidos en tres años y medio ni el informe de la FIFA tras el Mundial explican cómo romper la dinámica de la Roja, que encadena 42 encuentros de competición consecutivos sin conocer la derrota.

España continúa acumulando rivales en su camino sin encontrar el patrón que permita frenarla. La selección de Luis de la Fuente ya suma 42 partidos de competición seguidos sin perder, desde el 2-0 de marzo de 2023 contra Escocia en Hampden Park. A partir de ese tramo, el equipo encadenó conquistas: ganó la Nations tres meses después, luego la Eurocopa de 2024 y el Mundial de este verano, sin ceder en el proceso.

En esta ventana de cuatro partidos de la Nations, España selló el pase temprano a cuartos con cuatro victorias. La mitad de esos triunfos llegó después de haber encajado algunos minutos por detrás en el marcador, una situación que no se repetía desde noviembre del año pasado en Turquía. El conjunto ha ganado de maneras distintas: con goles en los primeros segundos, con intercambio de golpes, con momentos de desconcierto y con el recurso límite de Mikel Merino, autor de goles que han permitido remontar. La selección, en conjunto, mantiene su condición de equipo difícil de descifrar.

El seleccionador croata Slaven Bilic reconoció la dificultad tras la derrota de su equipo por 1-2 en Split: “Desafortunadamente, no creo que tengan ninguna debilidad”. Croacia, además, había logrado llevar a la Roja a un escenario poco habitual. Con De la Fuente en el banquillo, solo Escocia —cuando la derrotó en 2023— y Países Bajos —en la ida de los cuartos de la Nations de 2025— habían dispuesto de más minutos por delante que España: 92 minutos los escoceses y 47 la selección de Koeman, de acuerdo con los registros de Opta. En Róterdam, Mikel Merino rescató un empate en el minuto 93. Bilic explicó el contexto: “Si eres competitivo, y haces una buena presión como nosotros hoy, les vas a quitar a veces la pelota, los vas a llevar al error”. Hasta que aparece Merino: en Split empató tras ir por detrás al descanso y firmó el 1-2 en el 88, en esa zona límite que domina.

El rendimiento de España también se ha analizado con detalle. El equipo técnico ha sido estudiado a partir de los 24 rivales a los que se ha enfrentado De la Fuente, varios de ellos en más de una ocasión, como las cuatro veces ante Croacia. A ese trabajo se suma el Grupo de Estudio Técnico de la FIFA y el Departamento de Perspectivas del Rendimiento Futbolístico de la FIFA, que dedican varias secciones del informe de 546 páginas publicado el viernes pasado sobre el último Mundial. El documento señala claves del éxito: “Se construyó sobre principios conectados: su estructura con balón y su presión tras pérdida nunca fueron sistemas separados. Las mismas rotaciones, triángulos y estructura de seguridad al atacar que les permitía progresar con la pelota era lo que los ordenaban para recuperarla pocos segundos después de perderla”.

La presión alta aparece como una de las señas en el Mundial: “España contrapresionó el 60,1% de las veces que perdió el balón en campo contrario, la proporción más alta del torneo, y casi la mitad de las recuperaciones en contrapresión (48%) se produjeron entre uno y tres segundos después de la pérdida”. El informe añade que esa intensidad defensiva no solo corta la posesión rival, sino que también funciona como arma ofensiva: “Más allá de interrumpir la posesión del rival y detener su construcción de juego, la presión alta de España fue también una de sus armas ofensivas más efectiva, con la que creaba oportunidades en transición de manera regular”.

Sobre el ataque, el documento detalla el uso de las bandas. En el lado izquierdo, Baena, ubicado como extremo, se movía con frecuencia para recibir en posiciones interiores. Esa maniobra incrementaba la presencia de España en zonas centrales para el juego combinativo y generaba espacio por fuera, que solía ocupar Cucurella. Por la derecha, el comportamiento era diferente: Lamine Yamal tendía a pisar más por fuera y Porro gravitando más hacia dentro, con acciones de ambos a la espalda de la defensa para provocar confusión. El informe de la FIFA recoge estas pautas y España las ha aplicado también ante rivales de esta ventana de la Nations.

De la Fuente mantiene una confianza firme en la maquinaria de su equipo. Incluso ante el enfrentamiento contra República Checa, dirigidos por Santi Denia y Pablo Amo, los dos técnicos que mejor le conocen en el mundo, no mostró inquietud. En su respuesta afirmó: “Aunque saben cómo jugamos, nuestros futbolistas improvisan mucho. Tenemos muchos registros, somos muy versátiles. No es fácil defendernos por mucho que nos conozcan. Y además, siempre hay que dejarse un as en la manga. Yo no he contado todo lo que sabía”.

El efecto combinado de la presión y la variedad del ataque genera frustración en los rivales. Anthony Gordon lo resumió al explicar los fallos de Inglaterra en Wembley (2-3): “Si juegas contra los mejores del mundo, lo normal es que no puedas hacerlo perfecto”. Y añadió: “Si se adelantan no hay manera de quitarles el balón”.

Cuando el planteamiento se rompe, España vuelve a apoyarse en Merino. La repetición de su impacto en los momentos límite ha convertido su aparición en una referencia casi inevitable para los rivales, que conocen lo que puede ocurrir y aun así no logran evitarlo. De la Fuente insistió el martes en esa idea: “Ya dije que no nos conformamos con el título de campeón del mundo. Queremos seguir mejorando”.

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