La polémica de Balogun, el precedente de Garrincha y las críticas de Rudi Völler

Imagen gracias a: El Universo

La polémica de Balogun, el precedente de Garrincha y las críticas de Rudi Völler

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Tras el cierre del Mundial, reapareció el debate sobre sanciones por expulsiones, con el caso de Folarin Balogun y el antecedente de Chile 1962 con Garrincha. Además, Rudi Völler, desde el Congreso Internacional de Entrenadores de la BDFL, lanzó críticas a la selección Argentina por su estilo de juego.

El Mundial terminó y dejó una sensación positiva. En ese contexto, volvió a instalarse el foco sobre un tema que suele generar controversia: qué ocurre cuando un jugador es expulsado y debe cumplir sanción.

El episodio más discutido surgió cuando Donald Trump pidió que le quitaran la suspensión al goleador norteamericano Folarin Balogun para que pudiera jugar ante Bélgica. La FIFA accedió, decisión que dejó un precedente considerado negativo. Balogun había sido expulsado en el partido anterior ante Bosnia por una falta calificada como inocente: saltó a cabecear y, al caer de espaldas, pisó a un rival sin siquiera verlo. Aunque la acción fue involuntaria, la infracción existió. El impacto del caso trascendió fronteras, con críticas a nivel mundial que terminaron pesando sobre el futbolista, que terminó siendo el centro de una polémica internacional. En ese escenario, Estados Unidos no logró enderezar el rumbo: perdió 4 a 1 y quedó eliminado.

Un antecedente más severo en Chile 1962

La regla histórica suele ser clara: si un jugador es expulsado, no juega el partido siguiente. Sin embargo, existe un precedente considerado incluso peor. En Chile 1962, Garrincha fue expulsado en la semifinal, pero sí disputó la final. Hasta este 2026, se menciona como la única vez en la historia en que un futbolista no recibió sanción por una expulsión.

En la semifinal en la que Brasil le ganó a Chile 4-2, con dos goles de Garrincha, el brasileño fue expulsado al minuto 83 por dar una patada de atrás a su marcador Eladio Rojas. Brasil llegó al Mundial con un plantel muy similar al campeón de 1958, con cuatro años más, y esa diferencia se sintió. Aun así, el equipo logró su segundo título mundial de forma ajustada. Con Pelé lesionado en el segundo partido, Garrincha asumió un rol determinante y se convirtió en la superfigura del torneo. Brasil y Checoslovaquia llegaron a la final, aunque ya se habían enfrentado en la primera fase al compartir grupo, con un empate 0 a 0.

El relato sobre el caso FIFA y el papel de Arturo Yamasaki

Sin sus dos ases —Pelé y Garrincha—, las chances de Brasil se reducían. En el marco de la explicación que ofreció Emídio Marques de Mesquita, reconocido árbitro brasileño e instructor FIFA, se detalló el operativo que terminó habilitando a Garrincha para jugar la final.

Se sostuvo que, al saber que Garrincha debía quedar suspendido automáticamente, la dirigencia de Brasil entró en pánico y se decidió una jugada arriesgada que finalmente salió bien. Tras la semifinal Brasil-Chile, cuando la terna arbitral regresó al hotel, dos personas fueron a buscar al juez peruano Arturo Yamasaki y le indicaron que debía salir de Chile de inmediato. Yamasaki consultó por qué, si tenía pasaje para después de la final. Le respondieron que así se había determinado. Lo esperaron hasta que armó la maleta, lo llevaron al aeropuerto y lo embarcaron esa misma noche en el primer vuelo disponible. Al día siguiente se reunió la Comisión Disciplinaria para analizar el juego de Brasil-Chile, pero no estaba el informe del árbitro. Como Yamasaki había salido del país y sin ese informe no se podía sancionar, Mané pudo disputar la final.

Así, Garrincha volvió a ser decisivo: Brasil venció 3-1 a Checoslovaquia y obtuvo su segundo título mundial. Pelé jugó apenas un partido y medio en ese Mundial y a media máquina.

El impacto físico de Pelé en Chile 1962

Se suele decir que “lo molieron a patadas” en Chile 1962, pero el texto sostiene que no fue así. Pelé habría llegado lesionado a Santiago. En su libro Mi legado, se cita su versión: se programaron cuatro partidos de preparación previos a la Copa; tras el primero sintió un dolor en la ingle y al inicio no le dio importancia, pensando que se resolvería al día siguiente. Luego el dolor se transformó en una puntada. El doctor Gosling le preguntó si podía entrenar y él respondió de forma afirmativa pese a que la situación le preocupaba, en parte por la postura del preparador físico Amaral, que había dicho que quien no entrenaba no jugaba. En el segundo partido, contra Checoslovaquia, no pudo más del dolor y tuvo que salir, perdiéndose el resto de la Copa.

El juego de Pelé alcanzó el 0-0 del primer tiempo

En el minuto 27 del primer tiempo, O Rei ejecutó un derechazo fuerte al arco y terminó de desgarrarse. Se indica que estuvo fuera 5 minutos por atención, sin poder continuar, pero regresó para hacer número, ya que antes no se permitían cambios. Se ubicó hacia una punta y no volvió a tocar la pelota hasta el final del encuentro, que terminó 0 a 0.

Críticas de Rudi Völler a Argentina y contexto disciplinario

Tras el Mundial en Estados Unidos, el 27 de julio, Rudi Völler, director deportivo de la selección de Alemania y campeón del mundo en 1990, aprovechó una intervención en el Congreso Internacional de Entrenadores de la BDFL para criticar a la selección Argentina. En sus declaraciones, señaló: “Eso no es fútbol”, en referencia al estilo del equipo de Lionel Scaloni. También expresó que muchos habían puesto a los argentinos como ejemplo de buena defensa, pero que le parecía un mal ejemplo. Indicó que consideraba “un tanto hipócrita” la discusión sobre la supuesta excelencia defensiva argentina.

Völler sostuvo que Argentina defendió con demasiada agresividad, interrupciones y comportamientos que considera poco deportivos. Agregó: “No quiero un equipo que juegue como Argentina. Eso no tiene nada que ver con el fútbol”, frase que provocó aplausos.

Aun así, se puntualiza que Argentina recibió 14 tarjetas amarillas y una roja. En 8 partidos, esa cifra se ubica por debajo de dos por juego. La expulsión fue de Enzo Fernández, un volante ofensivo, en campo rival. También se afirma que el conjunto argentino sí mostró un juego fuerte en la final con España y antes mantuvo una defensa considerada normal.

El antecedente de Italia 90 y el penal controvertido

La crítica al estilo argentino contrasta con una mención histórica: en Italia 90, Alemania le arrebató a Argentina un título mundial con un penal considerado absolutamente inexistente en el minuto 85. En el texto se señala que Völler estuvo involucrado en la acción, pero que nunca lo reconoció, aunque sí lo hicieron sus compañeros.

Se indica que el penal fue otorgado por el árbitro uruguayo Edgardo Codesal. Se aclara que se menciona erróneamente como “el mexicano Codesal”, pero que nació y vivió en Montevideo, donde se graduó como réferi y dirigió primera división. Después, contratado por la Federación Mexicana, se afincó en México y desde allí llegó a Italia 90.

La jugada descrita corresponde a una corrida por derecha de Völler, apareado por Sensini. El estiramiento de Sensini buscó puntear el balón hacia el córner sin golpear al delantero alemán, que cayó por el desarrollo de la jugada, mientras Codesal habría actuado con decisión. Andreas Brehme ejecutó con tiro bajo y convirtió.

El texto sostiene que un título mundial no puede definirse por un fallo tan infame y tan liviano, especialmente cuando faltaban 5 minutos para el final. También se menciona que seis minutos antes sí hubo un penal claro de Matthäus a Calderón que el juez ignoró. Se remarca que no existía VAR, en tiempos en que Blatter y Havelange defendían que la controversia se discutiera en bares y oficinas, “esa era la sal del fútbol”, y no recurrir a la tecnología.

Reacciones posteriores y testimonio de Armando Pérez Hoyos

En 2016, en una entrevista con el diario El País, de Madrid, el propio Brehme confesó: “No fue penal, la marca fue correcta”. En entrevista con La Nación, de Buenos Aires, Lothar Matthäus también lo aceptó: “Yo estaba muy bien ubicado. Veo que hay un contacto, pero para mí no fue suficiente para cobrar penal. En un partido así, si va a cobrar un penal, el árbitro tiene que estar 100 % seguro de que la infracción fue clara. Y para mí no fue tan clara”.

Además, se menciona que en 2020, el colombiano Armando Pérez Hoyos —juez de línea de ese partido— confesó: “Voy a ser muy franco: no fue penal. Me paré donde debe pararse el juez de línea cuando no cree que la jugada es penal. Si lo cree, va a la bandera de la esquina. Y yo me quedé donde estaba. Edgardo insistió en que sí era”.

El texto cierra señalando que Völler sabe que Sensini no le pegó a él sino a la pelota, y que no dijo nada, considerándolo un mal ejemplo.

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