Juicio por la muerte de Diego Maradona: el caso entra en su tramo final y se centra en negligencia vs. fatalidad

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Juicio por la muerte de Diego Maradona: el caso entra en su tramo final y se centra en negligencia vs. fatalidad

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El proceso en San Isidro contra siete integrantes del equipo de salud, por homicidio con dolo eventual, avanza hacia sus alegatos finales. La familia y la fiscalía discuten si la muerte de Diego Armando Maradona, a los 60 años por paro cardiorrespiratorio y edema pulmonar, pudo haberse evitado durante la internación domiciliaria.

Un equipo de siete profesionales de la salud enfrenta un juicio en San Isidro, al norte de Buenos Aires, por homicidio con dolo eventual, una figura que contempla la posibilidad de que quienes actuaron u omitieron acciones fueran conscientes de que su conducta podía terminar en la muerte de Diego Armando Maradona.

El debate judicial, que comenzó en abril, llega esta semana a su etapa final. La discusión central gira en torno a si el fallecimiento fue un desenlace imposible de prever o, por el contrario, consecuencia de negligencias médicas durante la internación domiciliaria.

La familia y la fiscalía sostienen que el deterioro de salud que derivó en la muerte del exfutbolista era reversible. Félix Linfante y Marcelo D'Angelo, abogados de una de las hijas, Jana, señalaron en un mensaje conjunto enviado a AFP que “Diego tenía una enfermedad tratable, las señales de alarma estaban a la vista y no se hizo lo que había que hacer”.

Mientras las defensas mantienen estrategias distintas, todos los acusados reclaman inocencia. Desde este jueves, el tribunal escuchará los alegatos finales de acusaciones y defensas y, posteriormente, emitirá un veredicto.

A continuación, las cuatro claves que estructuran el proceso:

Abandono de Maradona

El fiscal Patricio Ferrari sostuvo que los imputados “abandonaron a su suerte a Diego Maradona condenándolo a la muerte” en el marco de las 45 audiencias del extenso proceso. Uno de los médicos que realizó la autopsia estimó que el exfutbolista agonizó durante “unas 12 horas”.

Las defensas rechazan los cargos y, en particular, argumentan que el desenlace era imposible de anticipar. El principal imputado, el neurocirujano Leopoldo Luque, afirmó que Maradona falleció “de un evento súbito, agudo e impredecible”.

Los abogados de Jana Maradona expresaron la expectativa de que el tribunal reconozca que “esta muerte no fue una fatalidad, sino la consecuencia de decisiones y omisiones concretas”.

La internación domiciliaria

El juicio analizó las condiciones de la casa ubicada en Tigre, 20 kilómetros al norte de San Isidro, donde Maradona murió el 25 de noviembre de 2020. Las hijas del ídolo, que autorizaron la internación, afirmaron que fueron engañadas por los médicos.

Dalma Maradona declaró que “Nos prometieron acompañantes terapéuticos, una ambulancia y aparatología que daba la prepaga (empresa de medicina privada). Eso nunca pasó”. También se discutió la pertinencia de llevar adelante la internación en ese domicilio: decenas de testigos consideraron inapropiado el lugar y remarcaron la falta de insumos médicos.

En contraste, algunos acusados sostienen que Maradona no habría aceptado permanecer en una clínica después de la neurocirugía a la que se sometió el 3 de noviembre de ese año.

El aspecto físico de Maradona

Las audiencias incluyeron controversias sobre el deterioro del paciente en sus últimas horas. La querella considera que Maradona presentaba edemas visibles y retención de líquidos anormales en distintos órganos, interpretados como signos de una falla cardíaca no atendida.

Los testigos se dividieron entre quienes afirmaron que los edemas eran visibles y quienes lo negaron, al observarse la foto del cadáver del 'Diez' en la sala de audiencias. Aun con discrepancias, quienes ingresaron a la habitación el día de la muerte coincidieron en que presentaba inflamación corporal: un testigo indicó que estaba “muy hinchado”, mientras otro lo describió como “un globo”.

Los acusados

Entre los acusados con mayor foco figuran el neurocirujano Leopoldo Luque, la psiquiatra Agustina Cosachov, el psicólogo Carlos Díaz y la coordinadora de la internación por parte de la empresa de medicina privada Nancy Forlini.

Luque sostuvo a lo largo del juicio que “Yo actué como neurocirujano (...) no tomé ninguna decisión médica”, y se desentendió del seguimiento diario del ídolo. Luque y Cosachov son señalados como quienes idearon y organizaron la internación, aunque la defensa de Cosachov sostiene que su tarea se limitó a la parte psiquiátrica.

Forlini, acusada de no proveer equipamiento apropiado, aseguró que no recibió por parte de los médicos los pedidos de los aparatos que luego se reclamaron. Su abogado defensor, Nicolás D'Albora, indicó que “Nancy necesita que alguien le pida el equipamiento para autorizarlo, en caso de que corresponda, y después hacerlo cumplir”.

Por su parte, a Díaz se lo acusa de conspirar para aislar al exfutbolista e impedir que fuese atendido por los médicos. Diego Olmedo, defensor del psicólogo, afirmó: “Lo que es falso (...) Carlos nunca tuvo incidencia sobre la cuestión médica o de enfermería”.

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