Hansi Flick consolida el resurgir del Barcelona y gana su segunda Liga

Imagen gracias a: El País (América)

Hansi Flick consolida el resurgir del Barcelona y gana su segunda Liga

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El técnico alemán, que ya suma su segundo título liguero al frente del Barça, ha sido determinante para recuperar autoestima e identidad en un contexto marcado por dificultades económicas y lesiones.

Hansi Flick se instaló en una vivienda de 300 metros cuadrados con piscina en el Turó Park, con un alquiler de 39.000 euros al mes, según la información de Laura Fa en El Periódico. Tras lograr la Liga por segunda vez consecutiva con el Barcelona, el entrenador firmará su renovación por un año más, hasta 2028, con la posibilidad de una segunda opción adicional.

De cara a los próximos objetivos, el reto inmediato es conquistar la Champions. Más adelante, el plan pasa por ver finalizado el Camp Nou y, después, retirarse de manera progresiva en Barcelona, manteniéndose como socio activo del Barça. A su alrededor, los vecinos parecen tan entusiasmados como los culés: para muchos, Flick encaja como el seguidor ideal de la obra de Johan Cruyff.

En el barcelonismo, el palmarés y las sensaciones se valoran especialmente a partir del legado del creador del Dream Team. El Barcelona alcanzó su 29º campeonato de Liga, 19 desde 1991, año de la primera conquista ligada al ciclo de Cruyff (en ese mismo periodo el Madrid suma 11). Flick, además, ha ganado los seis clásicos desde que está en el Barça, el mismo tiempo que Mbappé lleva en el Bernabéu. En el plano contrario, el Madrid encadenó dos temporadas sin títulos, una sequía que no se repetía desde 2010, mientras que el Barcelona obtuvo cinco de los ocho títulos disputados y fue eliminado de las dos Champions y de la última Copa.

El antídoto barcelonista no fue el Madrid, sino el Atlético del Cholo Simeone. La influencia de los entrenadores ha sido clave en la historia del Barça, y en esta etapa también lo fue el impacto de Flick en un momento delicado para la entidad: la pésima situación económica heredada y la desmovilización social derivada del exilio de más de dos años en Montjuïc por las obras del Camp Nou.

El regreso al estadio ha tenido un efecto revitalizador. El Barcelona ganó 18 partidos de Liga, acompañando el mando de Flick. El barcelonismo recuperó autoestima e identidad con el preparador nacido hace 61 años en Heidelberg. El equipo de 2025, aventurero y con una propuesta arrebatadora y emotiva, comprometido con un estilo genuino sostenido por La Masia, evolucionó y se corrigió para volver a ganar la Liga.

Aunque el conjunto pudo parecer más frágil, los registros en puntos y goles mejoraron respecto a 2024-2025. Las lesiones fueron numerosas, con 18 bajas, y afectaron a jugadores determinantes como Lamine, Pedri, Raphinha, Joan García, Bernal, De Jong y Lewandowski. Las limitaciones de la plantilla también impidieron sostener un ritmo de juego continuado y obligaron a sortear dificultades desde el tercer partido disputado en Vallecas, cuando el Barcelona empató 1-1.

En el plano interno, Flick insistió en la importancia del comportamiento colectivo: “Los egos matan al éxito”. El técnico manejó con eficacia sus mensajes públicos en inglés, entendiendo bien el castellano, para alertar o animar a los futbolistas liderados por el joven de 18 años Lamine Yamal.

Tras perder en el Bernabéu y quedar a cinco puntos del Madrid, el diagnóstico fue que el Barcelona presionaba menos, había perdido juego, apetito y encanto, y encajaba demasiados goles, incluso con el fichaje de Joan García. Flick había anticipado cambios tras aquella derrota: “Les prometo que pronto verán a otro Barça”, después de caer 3-0 con el Chelsea. En Champions y en Copa, los resultados fueron más duros, con una referencia directa al 4-0 en el Metropolitano, donde afirmó: “Recibimos una gran lección en el momento oportuno”.

Flick repitió el mensaje tras cada mal resultado, mostrando orgullo por el equipo y la idea de retorno: “Estoy orgulloso con el equipo. Volveremos”. También tras la derrota en Girona, señaló que hacía falta descanso y una vuelta con otra mentalidad: “Necesitamos descansar y regresar con una mentalidad diferente”.

El plan de juego se mantuvo con la premisa de un equipo “unido y compacto”, tal como insistió el entrenador después del 3-3 de Brujas. “Somos el Barça y queremos jugar nuestro fútbol, no vamos a cambiar; no soy de este tipo de entrenadores. Jugaremos con nuestra filosofía. No defenderemos en nuestro campo para contragolpear y ganar por 1-0”.

La gestión del vestuario y del plantel en situaciones complicadas se reflejó en los resultados: del -5 se pasó al +14. En ese avance influyeron la camaradería y el compromiso de los futbolistas, en su mayoría culés y con muchos casos revalorizados por Flick. El técnico sacó la mejor versión de cada uno durante la temporada pasada, hasta el punto de que algunos mostraron un cartel inesperado, como Raphinha.

La adaptación de la plantilla también se apoyó en decisiones internas. Flick inventó a Gerard Martín como sustituto de Iñigo Martínez y elevó como referente a Eric García, reforzando la idea de que no hay imposibles ni excusas para un entrenador que actúa como líder y conecta con el mensaje desacomplejado de Johan Cruyff.

La llegada de Flick se enmarca además en la valoración de Laporta, que acertó al apostar por un técnico alemán ganador para dar el salto de calidad que no se encontró con Xavi ni con Ronald Koeman. La integración del entrenador ha sido plena. “Estoy muy feliz por cómo funcionan las cosas aquí, es como formar parte de una gran familia. Se trata de ganar con estilo”, resumió Flick, siempre junto al equipo, incluso el día en que falleció su padre.

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