Djokovic llega a París con pocas opciones de preparación y la confianza intacta: “Confío en mí mismo”

Imagen gracias a: El País (América)

Djokovic llega a París con pocas opciones de preparación y la confianza intacta: “Confío en mí mismo”

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Novak Djokovic, de 39 años, solo pudo disputar un partido de preparación antes de su debut en París tras una etapa de rehabilitación por una lesión en el hombro derecho. El serbio, campeón de 24 grandes, se presenta en Roland Garros con un físico que le ha generado dudas, pero con fe en sus posibilidades.

El calor en París golpea con fuerza mientras la afición francesa lamenta la baja de última hora del joven Arthur Fils (21). En ese contexto, Novak Djokovic continúa afrontando una batalla particular: la que libra entre su físico y el desgaste acumulado, con dolores que desde hace un par de años le acompañan en su camino hacia su territorio más valioso, los 24 grandes que comparte con la australiana Margaret Court.

El serbio cumplió 39 años el viernes. Pese a la celebración, su realidad es otra: la edad termina imponiéndose incluso a los más grandes. “Para ser sincero, no es algo que dependa de mi voluntad”, reconocía al referirse al recorrido hasta llegar aquí, marcado por un contador casi en cero. Djokovic disputó únicamente un partido de preparación: la derrota contra Dino Prizmic en el estreno de Roma. Después, el vaivén de tendones, articulaciones y musculatura se impuso, en un proceso ligado a su rehabilitación por la lesión en el hombro derecho. Por ello, tras Indian Wells en marzo no pudo sostener continuidad.

Con ese escenario, el de Belgrado debuta este domingo ante Giovanni Mpetshi Perricard, 80º del mundo. A pesar de la incertidumbre, Djokovic sostiene su idea central: no se trata de desear, sino de aceptar el realismo del cuerpo. “Hubiera jugado más, pero mi cuerpo no me dejaba. Estaba en pleno proceso de rehabilitación por mi lesión [en el hombro derecho], así que después de Indian Wells [en marzo] no fue posible tener continuidad. Por eso no lo he hecho”, explicó.

La temporada, además, le deja un balance limitado: diez partidos repartidos en tres torneos. Sin embargo, Djokovic ha logrado llegar donde la mayoría no alcanza: la final de un Grand Slam. No pudo con Carlos Alcaraz en la de Melbourne y, aunque Roland Garros sigue siendo el grande más esquivo para él, el serbio insiste en sus posibilidades. “Si estoy sano y soy capaz de mantener el nivel de frescura a lo largo del torneo, que obviamente no será el mismo al principio que al final, siento que siempre tengo muchas posibilidades. Lo demostré en Australia, así que siempre tengo esa confianza en mí mismo”.

Djokovic se ha convertido en el tenista que más veces (82) ha competido en un gran escenario, por delante del suizo Roger Federer y el toledano Feliciano López (ambos 81). En París accedió por primera vez al cuadro principal en 2004 y, con el paso de los años, la historia del torneo estuvo marcada por cruces recurrentes con Rafael Nadal, hasta que en 2016 alcanzó la cima.

De aquella década atrás todavía queda mecha. “En Roma quería comprobar cómo estaba”, señaló. “Porque en ese momento no sabía si iba a poder jugar o no [en Roland Garros]. Por suerte, la respuesta del cuerpo y la preparación de los diez últimos días han sido positivas, así que aquí estoy. Ya veremos qué pasa”. En los cuatro últimos majors solo dos hombres lograron frenarlo: Carlos Alcaraz (23 años) y Jannik Sinner (24). Djokovic derrotó al número uno en enero, y la lesión en la muñeca impidió que el español llegara a la cita.

La ausencia de Alcaraz no altera su perspectiva de forma determinante. “Bueno, [Alcaraz] ha sido el ganador los dos últimos años, así que, por supuesto, para el torneo supone un gran golpe no contar con él. En cuanto a si eso cambia mi enfoque, no creo que lo haga de forma significativa, porque he pasado por momentos difíciles con mi físico en durante los seis u ocho últimos meses. Esa ha sido mi principal inquietud, si se me permite decirlo, sin pensar mucho en si tendría más o menos oportunidades con Carlos aquí o sin él”, precisó.

Djokovic también mostró escepticismo sobre el contexto del torneo, con el marco y el formato, la tierra y los cinco sets. “Ya veremos”, repitió el viernes, acompañado por su sentido del humor.

Consultado por el récord que recientemente igualó Sinner, el serbio bromeó: “Bueno, ayer perdió contra Gael [Monfils] y Svitolina… en una exhibición”. Del italiano destacó que probablemente esté “en su mejor momento” y subrayó su capacidad para adaptarse rápidamente al registro terrícola. “La gente se preguntaba, por su estilo de juego, si en esta superficie sería tan dominante como en pista dura, pero ha demostrado que también lo es. Aquí estamos todos para evitar que gane y consiga más títulos, aunque el hecho de que Carlos no esté aumenta sus posibilidades”, comentó. En un escenario hipotético, Djokovic y el de San Cándido no se cruzarían hasta una posible final, el 7 de junio, si ambos avanzan.

Djokovic estará acompañado por Viktor Troicki, su nuevo técnico. Troicki será uno de los grandes atractivos de la primera jornada de la competición, en la que también participarán cuatro representantes españolas: Alejandro Davidovich, contra Damir Dzumhur (11.00); Pablo Llamas, frente a Thiago Agustín Tirante (11.00); Sara Sorribes, contra Tamara Korpatsch (hacia las 15.00); y Marina Bassols, que accedió por primera vez al cuadro principal y espera a Emiliana Arango (hacia las 17.00).

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