Carmen Hernández, con 13 años, debutará en el Mundial de Canadá con España

Imagen gracias a: El País (América)

Carmen Hernández, con 13 años, debutará en el Mundial de Canadá con España

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El combinado español de baloncesto en silla de ruedas, en crecimiento sostenido durante el último lustro, afronta el Mundial de Canadá buscando su mejor clasificación histórica. En la expedición destaca Carmen Hernández, de 13 años, que contará con el apoyo de Beatriz Zudaire, su primera entrenadora y una veterana con una década en la selección.

El baloncesto en silla de ruedas español llega al Mundial de Canadá con la ambición de alcanzar su mejor clasificación histórica. El torneo se disputará en Canadá entre el 9 y el 19 de septiembre y supondrá el debut de Carmen Hernández con la selección española absoluta.

Hernández, de 13 años, se incorpora al equipo absoluto tras mostrar un rendimiento destacado en el baloncesto de élite. A su lado estará Beatriz Zudaire, nacida en Pamplona en 2000, compañera de vestuario y figura clave desde el inicio de su trayectoria. Zudaire, con una década vistiendo la roja, actúa como “hermana mayor” y como testigo directo del cambio que ha vivido esta disciplina en España, así como del prometedor camino que ya ha empezado a recorrer Hernández.

El deporte: cómo se juega

El baloncesto en silla de ruedas se practica por personas que, debido a una lesión o a una incapacidad física, no pueden correr, saltar o girar. A cada jugador se le asigna una calificación médico-funcional según su grado de discapacidad, con valores que van del 1,5 al 4,5. Cuanto mayor es la dificultad motriz, menor es la cifra asignada. No se puede alinear en pista un quinteto que sume más de 14 puntos médico-funcionales. El juego es de cinco contra cinco y las reglas se parecen mucho a las del baloncesto a pie: faltas, tiros libres, canastas de dos y tres puntos. En este formato, los dos pasos que se permiten sin botar se sustituyen por dos remadas de silla. En España, las competiciones profesionales de clubes son mixtas, mientras que los campeonatos de selecciones distinguen categoría masculina y femenina.

Una historia compartida desde Navarra

La trayectoria de Zudaire comenzó cuando, siendo niña en Navarra, buscó un deporte adaptado. En aquella etapa la oferta no era amplia y probó con natación, llegando a ganar medallas. Sin embargo, lo que deseaba era un deporte colectivo. Tras el esfuerzo familiar, con desplazamientos diarios entre Vitoria y Pamplona, llegó el baloncesto en silla de ruedas.

Casi por casualidad, el UCAM Murcia decidió montar una escuela de baloncesto en silla de ruedas y puso en marcha una iniciativa para acercar el deporte a las familias con hijos con discapacidad. Zudaire y su compañera Lourdes Ortega se encargaron de la captación de nuevos jugadores. En 2021, el número de fichas federativas femeninas era reducido, y Zudaire rememora cómo salían a la calle para explicar el proyecto y encontrar a más participantes.

En ese contexto aparece Carmen Hernández. Zudaire cuenta que, cerca del domicilio donde residía entonces —hoy milita en las filas del Fundación Aliados y vive en Valladolid—, se topó con una familia cuyo hijo se movía con andador. Ese niño, Adrián, ya jugaba baloncesto y lo contó en el colegio. La información llegó a oídos de una compañera que resultó ser la protagonista: Carmen, nueve años entonces.

Las primeras veces de Carmen Hernández

Hay registro de aquel momento en que, con nueve años, Carmen Hernández probó por primera vez un entrenamiento de baloncesto adaptado, con Zudaire ajustándole la silla. Hernández rememora que, al sentarse en la silla, descubrió que existía el baloncesto adaptado y que, al salir del pabellón, le dijo a su madre que quería volver.

Para Zudaire, licenciada en Psicología, aquella experiencia no solo tuvo valor deportivo: también transformó la vida de Hernández y la de las familias implicadas. Con el baloncesto como eje, 14 familias aprendieron a relacionarse con la discapacidad y descubrieron lo que el deporte puede aportar en independencia, salud, autoestima, adquisición de valores y crecimiento.

Hernández recuerda además una tarde en una cafetería, cuando Zudaire y Lourdes Ortega les propusieron hacer un viaje de básquet a Madrid, lo que dio inicio a concentraciones y giras para aquellas niñas. En la primera participación no ganaron ningún partido, y celebraban cada canasta que conseguían. Con el paso de los meses y su presencia habitual en convocatorias de categorías inferiores de la selección, Hernández tuvo que aprender en poco tiempo a ser autosuficiente.

Desde los 9 años, su rutina es rigurosa y profesional: entrenamientos cuatro tardes por semana de un par de horas y partidos los sábados y domingos. También contaba con el piano, pero explica que no le hacía tanta felicidad como el baloncesto. El ambiente del equipo es otro de los factores que la engancha: además de amistades, destaca el buen clima de torneo a torneo y en las rutas por España, con padres que terminan confraternizando.

De Tailandia a Canadá

Con 10 años, Hernández recibió la noticia de que había sido seleccionada para el Mundial Sub25 de Tailandia 2023. Afirma que, al no haber salido nunca de España, la idea de ir a Tailandia le resultó especialmente impactante. Zudaire y ella recuerdan también una aventura complicada: a falta de tres minutos para la ceremonia inaugural, un tifón derribó el techo del pabellón. Las familias estaban en la grada y, aunque el momento fue un susto, finalmente no ocurrió nada.

Sobre el Mundial de Canadá, Hernández señala que el viaje será algo más corto y menos extraño. Zudaire añade que se trata de un campeonato del mundo, donde cada año hay selecciones que mejoran y donde el equipo también aspira a ser competitivo. El objetivo, en cada partido, será disputarle el marcador a las grandes potencias del deporte; ganar o perder es secundario frente al avance que supone competir con ese nivel.

Un ejemplo de superación

La historia de Hernández está marcada por una intervención en la médula que salvó su vida cuando aún no había cumplido tres años. Ese proceso la dejó en una silla de ruedas. Su familia al completo, padre, madre y hermano, la acompañó en el hospital de Toledo durante los 15 meses que duró la rehabilitación. Para Hernández, el baloncesto ha sido “todo”, y por eso pocas cosas se parecen a la ilusión de ver a esos mismos familiares en pabellones como Bangkok, Estambul y ahora en Canadá.

Un mensaje para futuros jugadores

Cuando se le pregunta cómo animaría a otros niños y niñas y a sus padres a apuntarse a baloncesto, Hernández lo tiene claro: asegura que ella lo disfruta mucho y que quienes se sumen lo pasarán muy bien.

Patrocinio con conciencia

Endesa, patrocinador desde hace más de un lustro de la Federación de Baloncesto en Sillas de Ruedas (BSR) de España, mantiene una estrategia de impulso al básquet nacional que ya supera los 15 años. La alianza ha permitido aumentar concentraciones y favorecer el crecimiento de la disciplina.

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