Bob Pettit, primer MVP de la NBA y leyenda de los Atlanta Hawks, fallece a los 93 años

Imagen gracias a: El País (América)

Bob Pettit, primer MVP de la NBA y leyenda de los Atlanta Hawks, fallece a los 93 años

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El ala-pívot que llevó a los Hawks a su único anillo en 1958 y rompió la barrera de los 20.000 puntos en la NBA murió el miércoles a los 93 años cerca de Baton Rouge, en Luisiana.

Bob Pettit, una de las primeras grandes figuras de la NBA y el primer MVP de la liga, falleció el miércoles a los 93 años cerca de su Baton Rouge natal, en Luisiana. Su llegada al baloncesto no fue temprana: comenzó a jugar a los 16 años, en un contexto en el que la NBA aún no tenía el peso que tendría después en Estados Unidos y con ocho equipos alejados de las grandes urbes. En aquella época, incluso llegó a pensar que por su estatura y su complexión no encajaría para destacar en el deporte.

Pettit dio un salto decisivo en la temporada de 1956. Con 22 años, fue elegido el primer MVP de la competición estadounidense, y posteriormente repitió el galardón en dos ocasiones a lo largo de sus 11 campañas como profesional. Considerado el primer ala-pívot “hecho y derecho” del baloncesto en una posición que aún no existía como concepto, destacó por su muñeca precisa y por su capacidad para pelear cada rebote hasta el final. Con 2,06 metros y 93 kilos, se convirtió en el primer jugador de la NBA en superar los 20.000 puntos.

Su nombre figura en el grupo selecto de siete jugadores que han dominado la anotación durante ocho décadas de historia de la liga: Joe Fulks, George Mikan, Ed Macauley, Dolph Schayes, él mismo, Wilt Chamberlain, Kareem Abdul-Jabbar y LeBron James.

Aunque su desarrollo se apoyó en el trabajo constante, no recibió formación formal en su infancia. Entrenó su lanzamiento desde el patio trasero de la casa familiar, de noche, utilizando la tenue luz de una lámpara colocada junto a la ventana de su habitación. En el instituto, sus primeros equipos lo dejaron fuera, y no fue hasta su etapa en la universidad en LSU cuando pudo demostrar su capacidad anotadora, que todavía hoy se mantiene como el tercer mejor promedio de la historia (27,4 puntos).

Tras ser seleccionado con el número dos del ‘draft’ de 1954, Pettit fue nombrado novato del año en su primera campaña y participó en el All-Star en cada una de sus 11 temporadas. Al retirarse, registraba promedios de 26,4 puntos y 16,2 rebotes por encuentro en casi 800 partidos. El tramo más recordado de su carrera llegó con el sexto y definitivo encuentro de las Finales de 1958, en el que anotó 50 puntos para guiar a los Hawks, entonces establecidos en St. Louis, Missouri, hacia su único anillo en la NBA frente a los Boston Celtics de Bill Russell, que solo perdieron aquel título entre 1957 y 1966.

Russell describió a Pettit como un rival especialmente peligroso bajo presión y destacó su idea de “segundo esfuerzo”, señalando que siempre volvía a intentarlo. Pettit y sus Hawks cayeron ante los Celtics en cuatro ocasiones de esa etapa, dos de ellas en el séptimo encuentro. Oscar Robertson, por su parte, lo definió como uno de los ala-pívots más inteligentes y grandes de la historia del baloncesto.

Más allá de sus números, Pettit se mostró más orgulloso de su actitud dentro de la pista y de su enfoque en el rebote. Ya retirado, explicó que jugaba con intensidad cada minuto, que iba por todos los rebotes en ataque y que, con el tiempo, ese estilo le dio resultados. También señaló que su juego consistía en “golpearse y empujarse bajo el aro” para conseguir capturas.

Entre los factores de su éxito estuvo su interés por el acondicionamiento físico. Fue de los primeros jugadores en incorporar las pesas y el entrenamiento personal como base para su rendimiento. Con el paso del tiempo, sus cifras siguen vigentes: por promedios, es el décimo anotador y el tercer mejor reboteador de la competición.

La NBA lamentó su pérdida mediante un comunicado en el que lo describió como miembro del Salón de la Fama, dos veces MVP y parte de los cuatro equipos de aniversario de la liga. Además, destacó su ética de trabajo inquebrantable, su espíritu competitivo y su compromiso con el baloncesto, señalando que ayudó a moldear la identidad de la franquicia. Desde los Atlanta Hawks, recordaron que retiraron su dorsal 9, y desde el Memorial Naismith lo definieron como “un auténtico gigante del baloncesto”, uno de los primeros interiores en jugar de cara a la canasta que revolucionó la posición de ala.

Aunque murió el miércoles, su universidad no hizo pública la noticia hasta el jueves por la tarde en Estados Unidos y la madrugada del viernes en España, sin ofrecer más detalles sobre la causa del fallecimiento. En el pabellón de LSU, el Pete Maravich Assembly Center, su estatua de bronce se encuentra junto a la de Shaquille O’Neal.

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