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Bellingham afronta el duelo decisivo ante el Bayern con un rol aún por concretar en el Real Madrid

Imagen gracias a: El País (América)

Bellingham afronta el duelo decisivo ante el Bayern con un rol aún por concretar en el Real Madrid

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Jude Bellingham reconoce que llega al tramo final de la temporada sin una posición fija en el Real Madrid, después de los cambios provocados por la llegada de Kylian Mbappé y la marcha de Toni Kroos, además de la ausencia por sanción de Tchouameni en el centro del campo.

La pregunta sobre cuál es la mejor posición para Jude Bellingham se ha convertido en un debate recurrente en el Bernabéu en las dos últimas temporadas. El británico ya no puede asumir con la misma facilidad el papel que más le resultaba cómodo: atacar el área desde atrás y sumar goles. A esto se sumó el impacto del fichaje de Kylian Mbappé, que alteró la forma de ubicarlo, y la insistencia sobre qué debe hacer el jugador ha ocupado a Carlo Ancelotti, Xabi Alonso y Álvaro Arbeloa, sin que exista una respuesta definitiva ni siquiera para el propio futbolista.

El Real Madrid llega al día del que depende gran parte de sus opciones en Múnich, tras los cuartos de Champions contra el Bayern. En ese contexto, el asunto del encaje de Bellingham se une a otro problema: el hueco en el centro del campo provocado por la sanción de Tchouameni. Además, queda por definir qué papel puede tener el inglés en una posible remontada, con un escenario que ambos equipos han ido construyendo a lo largo del curso.

En la previa del partido, Jude Bellingham admitió en Múnich que su ubicación sigue siendo una incógnita. Explicó que ha habido cambios en su forma de jugar: antes se mostraba más adelantado y con Arbeloa algo más retrasado. También afirmó que puede rendir en varias posiciones, aunque reconoció que esa versatilidad lo coloca en una especie de “víctima” del propio sistema, porque si las cosas no salen, termina moviéndose de un rol a otro. El jugador sostuvo que no existe una posición concreta y que, por tanto, debe adaptarse: si marca, quiere hacerlo con más frecuencia, pero entiende que también hay que defender, buscar equilibrio y ayudar al equipo si no llega el gol. Remató asegurando que debe cumplir lo que pida el entrenador.

Su papel, además, se interpreta como un factor de desequilibrio junto a Vinicius y Mbappé. Bellingham señaló que es complicado, pero recordó que han existido muchos partidos en los que el equipo jugó bien de manera colectiva. Concluyó que deben analizar el momento de cada jugador y que pueden encontrar ese equilibrio, afirmando que no se preocupa y que prefiere mirar el vaso medio lleno.

El Bayern, con su despliegue, puede poner en apuros al Madrid y, al mismo tiempo, abrir una ventana para las transiciones del británico. En la ida, Bellingham se movió con cierta libertad en la media hora final, favorecido por el plan bávaro, que suele dejar espacios a la espalda. Cuando se le preguntó por posibles alternativas en el centro del campo ante la ausencia de Tchouameni, Álvaro Arbeloa no quiso concretar el plan, pero sí ofreció nombres: Thiago, Camavinga y Valverde.

El encaje de Bellingham también ha encontrado obstáculos en Valdebebas. Arbeloa, en particular, apenas ha podido afinar esa cuestión con continuidad: disputó los primeros partidos con el nuevo técnico, pero en el quinto encuentro sufrió una lesión en los isquiotibiales. Permaneció fuera durante nueve jornadas y su regreso se produjo con paciencia. Hasta el pasado viernes con el Girona no volvió al once inicial, más de dos meses después.

Arbeloa describió el reto como un “bendito problema” al encajarlo en el equipo. El entrenador explicó que el asunto suele repetirse con un futbolista que ha ido cayendo en la indefinición desde la llegada de Mbappé y la marcha de Kroos: dónde situarlo y con qué funciones. Afirmó que su tarea será encontrarle el sitio, rodearlo de compañeros con buen entendimiento y exprimir su rendimiento. También señaló que Bellingham es capaz de hacer muchas cosas: llegar al área, acercarse al inicio de la jugada y crear juego, por lo que hay que elegir lo mejor para el equipo, incluso según el partido.

La cuestión también se trasladó a la selección inglesa. A menos de dos meses del Mundial, quedó claro que Bellingham no es intocable para Thomas Tüchel: no lo alineó en ninguno de los dos encuentros de la última ventana. El técnico alemán justificó su decisión por el hecho de que el jugador salía de una lesión. Sin embargo, en Valdebebas llamó la atención que Bellingham no disputara ni un minuto cuando ya había jugado con el Real Madrid justo antes del parón. La relación entre ambos no es la mejor y se ha escuchado a Bellingham hablar con desconfianza sobre el técnico. Tüchel, por su parte, advirtió a él y a todos que no pretende buscar posiciones para los mejores jugadores solo por tenerlos en el campo, sino colocarlos en su mejor ubicación y abrir la competencia.

El punto de partida del desafío en el Allianz Arena es el de intentar voltear el 1-2, con Tchouameni ausente. En esa previa, Bellingham también tuvo que responder por su vida en la ciudad tras un gesto en la celebración de un gol al Mónaco en enero, cuando bebía durante la fiesta. El inglés explicó que fue una broma y que no se puede mezclar la vida privada con la de jugador. Aseguró que circularon cosas que no eran ciertas, como que le gustaba beber más de la cuenta y que salía mucho, para cerrar afirmando que es muy profesional.

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