Anatoli Kárpov cumple 75 años: seis Mundiales, más de 160 torneos y una figura clave en el ajedrez soviético

Imagen gracias a: El País (América)

Anatoli Kárpov cumple 75 años: seis Mundiales, más de 160 torneos y una figura clave en el ajedrez soviético

NOTICIAS

Anatoli Yevguénevich Kárpov, reconocido como el ajedrecista más condecorado y aclamado de los campeones que dio la Unión Soviética, celebra 75 años con serios problemas de salud. Hexacampeón del mundo y vencedor de más de 160 torneos, su trayectoria también estuvo marcada por el contexto político del país hasta su desintegración en 1991.

Este texto es una adaptación del boletín de Leontxo García, Maravillosa jugada, que esta semana se publica excepcionalmente en abierto.

Anatoli Yevguénevich Kárpov se consolidó como el ajedrecista más condecorado y aclamado de los campeones que produjo la Unión Soviética, el país más grande del mundo hasta su desintegración, en 1991, cuando el ajedrez era una pasión masiva. Ganador de seis Mundiales y de más de 160 torneos, este sábado cumplió 75 años en medio de serios problemas de salud y con su actividad pública muy limitada.

Kárpov permanece confinado en Rusia. Como miembro del Parlamento por el partido de Vladímir Putin, figura en una lista de sancionados que no pueden viajar a occidente. En 2022, sin embargo, se mostró en contra de la invasión de Ucrania. Aun así, unos días antes había votado a favor de la anexión de las provincias ucranias de Donetsk y Lugansk.

Sus allegados manifestaron preocupación desde entonces. Ocho meses después fue encontrado inconsciente en el suelo de una calle cercana al Parlamento, tras sufrir un fuerte golpe en la cabeza. No existen indicios sólidos de que se tratara de un atentado contra él; se apunta a la posibilidad de un accidente. Además, quienes lo conocen aseguran que desde que salió del hospital no ha vuelto a ser el mismo y que apenas mantiene vida pública.

Una paradoja marcada por el contraste se reflejó en el último encuentro de EL PAÍS con él, en Vigo en septiembre de 2021. Allí se le vio en buen estado, disfrutando de la buena mesa y de la vida, y con proyectos en marcha, conservando una memoria prodigiosa y un amor ilimitado al ajedrez. Sus méritos, repercusión y simbolismo van más allá del tablero, y su vida se ha comparado con una historia que merecería una película de alcance mayor que The World Champion, centrada en sus duelos con el disidente Víktor Korchnói, considerados los más escandalosos que ha conocido el ajedrez.

Su infancia estuvo atravesada por dificultades. Mientras observaba desde su habitación cómo otros niños jugaban en la calle, Tolia pasaba muchos días enfermo en la cama. Se refugió en el ajedrez, que había conocido a los cuatro años, con su padre. Su madre, Nina Grigorievna, llegó a retirar tablero y piezas del cuarto, pero él pronto sintió miedo y se los devolvió. Años más tarde explicó que veía mirar al techo y que comprendía que las piezas seguían saltando dentro de su cabeza, jugando incluso sin tablero.

La proyección internacional llegó en 1969, cuando fue campeón del mundo juvenil. En 1973 inició una escalada hacia la cima al ganar a todos sus rivales en el ciclo de candidatos al Mundial. Sólo quedaba Fischer. En 1975, el estadounidense renunció al título por sus desavenencias con la Federación Internacional (FIDE) y Kárpov se proclamó campeón sin mover un peón. A diferencia de sus predecesores, jugó cuantos torneos pudo y los ganó casi todos durante diez años, de 1975 a 1985.

Kárpov no sólo restituyó el honor nacional perdido por Spasski frente a Fischer, sino que se convirtió en un héroe nacional cuando defendió el título en dos ocasiones, en 1978 y 1981, contra el “traidor” Korchnói. Antes de esos enfrentamientos, se entrevistó varias veces en secreto con Fischer para intentar que ambos disputaran un duelo que muchos aficionados esperaban. No hubo acuerdo, y en ese contexto apareció Korchnói, vencedor del Torneo de Candidatos tras escaparse de la URSS, y retador oficial de Kárpov en Baguio (Filipinas) en 1978.

El disidente aprovechó la resonancia mundial del acontecimiento para exigir, con métodos ruidosos, la libertad de su esposa y su hijo, retenidos en la URSS. El duelo, además de convertirse en el más escandaloso, resultó emocionante en lo estrictamente deportivo: se jugaba a seis victorias, sin límite de partidas. A pesar del cansancio extremo, con la cara demacrada y tras perder varios kilos, Kárpov encontró fuerzas para cerrar el desenlace en la última partida después de tres meses de combate.

De nuevo, Tolia terminó siendo campeón del mundo. En circunstancias políticas particulares, también quedó reflejado en un efusivo telegrama del líder soviético Leonid Bréznev. Ya convertido en héroe nacional, continuó acumulando triunfos en torneos y renovó el título ante Korchnói en 1981.

En ese momento, su vida parecía encaminada hacia la estabilidad: casado y con un hijo, licenciado en Economía, autor de una tesis doctoral sobre la utilización del tiempo libre, triple campeón de mundo hasta ese instante y con el objetivo de sumar cien victorias en torneos. Se le consideraba el número uno indiscutible, sin un rival comparable en grandeza deportiva.

Esa perspectiva duró poco. En Azerbaiyán crecía otro genio, Gari Kímovich Kaspárov, cuya progresión fue frenada por constantes zancadillas atribuidas a burócratas ligados a Kárpov. Uno de ellos, Nikolái Krogius, lanzó una frase: “¿Para qué necesitamos otro campeón del mundo si ya tenemos uno?”. Aun así, Kaspárov llegó a la cumbre y los cinco duelos entre ambos, entre 1984 y 1990, se consideran irrepetibles en la historia del deporte: más de 500 horas sentados frente a frente y miles de horas adicionales de preparación y obsesión mutua bajo presiones políticas, económicas y deportivas. Kárpov representaba la vieja guardia y Kaspárov se asociaba con la perestroika (renovación) de Gorbachov. En el balance de las 144 partidas que se disputaron en duelos por el título, la ventaja fue para Kaspárov por un margen muy ajustado de dos puntos.

El reinado de Kaspárov provocó un cisma, con dos campeones del mundo. Ya en la cuarentena, Kárpov todavía ganó el título oficial de la FIDE tres veces más: 1993, 1995 y 1998. Paralelamente, se implicó en actividades sociales: fue embajador de la UNICEF para el Este de Europa y presidente de la asociación de ayuda a las víctimas del desastre nuclear de Chernóbil. Todo ello no le impidió seguir jugando torneos rápidos, realizar exhibiciones e impartir conferencias, además de ejercer como diputado.

El año 2022 marcó un giro. Quienes le conocen bien aseguran que su oposición radical a la invasión de Ucrania es sincera, lo que genera dudas sobre la justicia de la sanción contra él. También se conoció que la prohibición de viajar por las sanciones internacionales lo deprimió. Tanto si su hospitalización se debió a un accidente fortuito como a un atentado, se considera que la invasión probablemente tuvo relación con lo ocurrido, ya que viajaba al menos la mitad de cada año. Mientras Kaspárov se mantiene muy arriba en la lista de asesinables de Putin, Kárpov ya se convirtió en una víctima del sátrapa a cuyo partido sigue perteneciendo, aunque resulte difícil de entender.

Si quieres más información visita Poder en los Medios

Compartir
Anatoli Kárpov cumple 75 años: seis Mundiales, más de 160 torneos y una figura clave en el ajedrez soviético | Más de Mil de Aura