
Imagen gracias a: El País (América)
Más de 120 colectivos exigen el veto de Israel en la Copa del Mundo de escalada en Alcobendas
La cita de las World Climbing Series, prevista del 28 al 31 de mayo en Alcobendas, reúne el rechazo de Climbers for Palestine Spain y la Plataforma para el Boicot Deportivo a Israel por la participación de escaladores israelíes.
Más de un mes antes de que la Comunidad de Madrid albergue por segunda vez en su historia una Copa del Mundo de escalada con dos pruebas, búlder y velocidad, el evento en Alcobendas se ha visto envuelto en una polémica. El motivo es la participación de la selección de Israel en la competición, organizada como parte de las World Climbing Series, y que se desarrollará del 28 al 31 de mayo.
Climbers for Palestine Spain y la Plataforma para el Boicot Deportivo a Israel impulsaron el pasado 10 de abril una campaña para que los ocho deportistas israelíes no tomen parte en el torneo. En las dos semanas posteriores se sumaron nuevas organizaciones y colectivos de todo el país, integrando desde pequeños clubes deportivos y asociaciones vecinales y estudiantiles como la Red Universitaria por Palestina hasta agrupaciones deportivas como Bulder Queen, Girls on the Wall, Monkey Fingers y Rock and Rocks Pedriza. También se incorporaron entidades como el Sindicato de Inquilinas, Más Madrid, Marea Palestina, Ecologistas en Acción, CGT, Asambleas 8M y la Asociación Hispano Palestina Jerusalén.
La Plataforma sostiene que el deporte no debería utilizarse para “blanquear” a través de la participación de un país el genocidio que atribuye al Gobierno de Benjamín Netanyahu contra la población de Palestina, y defiende la necesidad de “desnormalizar a Israel”. Su portavoz, Lidón Soriano, afirma que, aunque hay quienes rechazan vincular deporte y política, “lo está” en el caso de Israel, y añade que no es “normal” que aún no se hayan aplicado sanciones en el ámbito deportivo.
Entre los argumentos planteados, los colectivos señalan a la Federación de Escalada de Israel (ILCA) como promotora y difusora de la ocupación de territorios palestinos. Según los datos citados en la página web de Climbers for Palestine, Israel habría ocupado al menos siete zonas de escalada: seis en Cisjordania y una en el territorio sirio de Altos del Golán. También aseguran que los principales sectores de escalada en Palestina están bajo ocupación militar ilegal israelí, lo que impediría a los escaladores palestinos, incluidos quienes abrieron originalmente esas vías, acceder a ellas.
Además, denuncian que la ILCA, con la que EL PAÍS se puso en contacto sin éxito, “se apropia ilegalmente” de esas rutas y que habría “plagiado” la Guía de Escalada de Palestina, lanzada en 2019 por deportistas palestinos, para publicar guías propias israelíes “borrando” la referencia a sus autores originales. Los colectivos también afirman que agencias israelíes de turismo deportivo “comercializan estos espacios” como destinos propios.
Con este planteamiento, Climbers for Palestine Spain y la Plataforma para el Boicot Deportivo a Israel consideran que la presencia de Israel contribuiría a “normalizar la ocupación ilegal y el apartheid”. En su argumentación, citan que esta normalización ya se produciría en competiciones internacionales, como la Copa del Mundo, cuyo calendario se detiene por estas fechas en la ciudad china de Sanya.
La competición de Alcobendas corresponde a una de las seis pruebas mundiales del año en modalidad búlder y a una de las siete paradas de velocidad. La fase de inscripción de los competidores ya se ha abierto, y lo que las organizaciones pretenden es que los de Israel no puedan participar.
Los colectivos subrayan que ello no implicaría que los deportistas israelíes no puedan competir en absoluto. Jimena Villar de Onis, portavoz de Climbers for Palestine Spain, explica que ya existen atletas registrados como neutrales, poniendo como ejemplo a los rusos, en relación con el veto aplicado por varios organismos deportivos internacionales desde el inicio de la invasión a Ucrania en 2022. Villar de Onis indica que la Federación Internacional de Escalada Deportiva investiga a esos atletas “neutrales” para comprobar que no tengan vinculación con la guerra o el ejército antes de permitir su participación, y afirma que eso es lo que piden para el caso de los escaladores israelíes.
Villar de Onis asegura que ya trataron de alcanzar un entendimiento con World Climbing. Explica que la Federación Española de Deportes de Montaña y Escalada (FEDME) envió una petición al organismo internacional para que, en su asamblea general de 2026, prevista para el 23 de abril en Arabia Saudí, se abordara el asunto del veto a Israel. Según el relato de Villar de Onis, World Climbing mantuvo la fecha, pero tuvo que pasar de una asamblea presencial a una modalidad virtual por la guerra de EE UU e Israel contra Irán, y en una reunión online indicó que, por motivos logísticos, no era posible tratar un tema tan delicado.
Tras intentar contactar con la FEDME para conocer su postura y si prohibirá la participación de Israel en Alcobendas, el diario no recibió respuesta. Mientras tanto, las más de 120 asociaciones adheridas a la petición reclaman que el deporte no sea un instrumento de “lavado de imagen” de un gobierno cuya ocupación consideran declarada ilegal por la Corte Internacional de Justicia en julio de 2024. También piden responsabilidades a otros organismos vinculados al evento: el Ayuntamiento de Alcobendas y la Comunidad de Madrid como patrocinadores, Prensa Ibérica como organizador, y al Consejo Superior de Deportes (CSD) y al Ministerio de Asuntos Exteriores “como gestores y decisores máximos en el ámbito deportivo en el Estado español”.
Ante la falta de respuestas, plantean el boicot como una vía de presión. Sostienen que la experiencia de la última etapa de La Vuelta, a mediados de septiembre de 2025, mostró “la eficacia” de la presión popular: miles de manifestantes cortaron calles de Madrid para protestar por la participación de Israel en la ronda ciclista, lo que llevó a la suspensión forzosa de la carrera. Las organizaciones no descartan medidas más drásticas, como el boicot, descrito como una “forma no violenta” de protesta.
Por último, recuerdan que La Vuelta contaba con una capacidad extraordinaria como altavoz de las protestas al tratarse de una de las grandes competiciones ciclistas de Europa y del mundo, celebrarse al aire libre y ser televisada por canales internacionales, lo que, según su relato, favoreció la expansión del mensaje en distintas ciudades de España.
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