Marcelo Gallardo, modelo táctico y detalles finales para su posible llegada como DT de Ecuador

Imagen gracias a: El Universo

Marcelo Gallardo, modelo táctico y detalles finales para su posible llegada como DT de Ecuador

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Marcelo Gallardo habría sido elegido para dirigir a la selección de Ecuador tras el fin del ciclo de Sebastián Beccacece, con un contrato previsto por cuatro años y un debut ligado a la gira por Asia de septiembre. La concreción de la firma dependería de pequeños puntos pendientes.

Marcelo Gallardo sería el entrenador seleccionado para tomar el banquillo de la selección de Ecuador, en sustitución de Sebastián Beccacece, cuyo vínculo concluyó tras la Copa del Mundo 2026.

De acuerdo con reportes de la prensa internacional, el argentino firmaría un contrato de cuatro años y su estreno se daría en el marco de la gira de Ecuador por Asia programada para este septiembre. Sin embargo, aún quedan pequeños detalles por resolver para que el “Muñeco” estampe su firma en el acuerdo.

Gallardo llega con el antecedente de su etapa inicial en River Plate, en la que alcanzó 14 títulos, incluyendo las Copas Libertadores de 2015 (Tigres) y 2018 (Boca Juniors). En su segunda etapa, en cambio, no logró sumar trofeos. Su perfil se asocia al protagonismo con el balón, un rasgo que invita a pensar que la Federación Ecuatoriana de Fútbol podría estar acercándose al “salto de calidad” que se venía prometiendo desde hace ocho años. Si finalmente concreta su llegada, deberá sostener esa expectativa con resultados.

Uno de los aspectos más llamativos de su diseño táctico es su preferencia por no utilizar extremos puros. En uno de los tres libros escritos por Diego Borinsky (Gallardo Monumental, Gallardo Recargado y Gallardo Eterno), biógrafo oficial de Gallardo, se menciona que incluso en las divisiones formativas de River Plate, durante su etapa en el club, no se formaban extremos porque no se consideraban necesarios para el primer equipo.

Los planteamientos de Gallardo suelen estructurarse con una primera línea de cuatro zagueros, integrada por dos laterales y dos centrales; en el mediocampo aparece un rombo con un cabeza de área, dos interiores y un mediapunta o ‘10’; arriba, el esquema contempla dos centrodelanteros, uno más posicional y otro con capacidad para actuar en todo el frente de ataque. Aunque no se ata a una única característica para sus atacantes, busca disponer de mayores recursos dentro del campo.

En el fútbol moderno, la orientación defensiva u ofensiva no se define únicamente por la cantidad de elementos destinados a atacar o defender, ni por si un equipo inicia con línea de tres o de cuatro en el fondo. La idea de juego se construye a partir de roles: la altura que adopta el conjunto, la ubicación de las piezas, la intensidad y la zona desde la cual se toma como referencia para recuperar la pelota.

Si Gallardo suele trabajar con volantes por dentro, el trabajo de amplitud lo realizan los laterales. Con esa lógica se busca ocupar los cinco carriles de ataque y mantener al equipo compacto en todas las líneas, especialmente con distancias cortas, para estar listo ante una presión pospérdida cuando la posesión pase al rival. En cambio, con un equipo estirado, como habría ocurrido en los últimos dos procesos, esa presión sería difícil de sostener.

Cuando los movimientos se coordinan, se favorece la fluidez en la circulación del balón y aparecen mecanismos para encontrar al hombre libre en zonas favorables, con el objetivo de generar daño.

La posible adaptación del modelo a Ecuador también genera debate. A lo largo de su historia, la selección ecuatoriana se caracterizó por ser un equipo físico, rápido y fuerte por las bandas, apoyándose en jugadores que llegan hasta la línea de fondo para levantar centros. Esa identidad podría hacer pensar que el planteo de Gallardo no encajaría. Sin embargo, el fútbol actual no depende de posiciones fijas, sino de roles, y el futbolista moderno cuenta con capacidad de ajustarse a las exigencias del entrenador.

En Ecuador se recuerdan velocidades como las de Antonio Valencia y Jéfferson Montero por los costados, que buscaban el peso en el área de delanteros como Agustín Delgado o Carlos Tenorio. No obstante, se suele pasar por alto que antes de ellos jugaron Álex Aguinaga y Edison Méndez, elementos de buen pie más allá de un portento físico. También estuvo en el ataque Jaime Iván Kaviedes, que no se distinguía por un juego aéreo sobresaliente.

Además, el buen entrenador se adapta al perfil de sus jugadores. En su momento, pudo haberse interpretado que Ecuador era fuerte por las bandas por la disponibilidad de futbolistas para esa idea, y no necesariamente porque el fútbol ecuatoriano tenga esa base en sus raíces. En ese sentido, entrenadores como Luis Fernando Suárez o Reinaldo Rueda también ajustaron sus planteos.

Por otro lado, los mejores jugadores y referentes de la Selección no son, actualmente, extremos ni futbolistas “de banda”.

Con el plantel adecuado, Gallardo tendría margen para plasmar su idea en Ecuador y abrir una nueva oportunidad para retomar una carrera que, desde 2022 —último año de su primera etapa en River Plate—, no incluye títulos.

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