Linda Noskova conquista Wimbledon y deja a Karolina Muchova sin el giro que buscaba

Imagen gracias a: El País (América)

Linda Noskova conquista Wimbledon y deja a Karolina Muchova sin el giro que buscaba

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La checa de 21 años se impuso a su compatriota Karolina Muchova pese al tropiezo del segundo set y tras desperdiciar cinco bolas de partido. El marcador final fue 6-2, 5-7 y 6-3, en 2h 28m.

Con un historial cargado de batallas, Karolina Muchova se mostraba abatida en la silla, con la cabeza gacha y los codos apoyados sobre las piernas. Sabía que la situación se había complicado y que su tenis no alcanzaría para desarmar a una joven que golpeaba la pelota con determinación, erguida y sin concesiones. Esa rival era Noskova, la tenista que terminó alzándose con la gloria en Wimbledon.

Muchova se había rebelado cuando el partido se le ponía cuesta arriba, pero no alcanzó para provocar el cambio. Linda Noskova cerró el encuentro con el tanteo 6-2, 5-7 y 6-3, tras 2h 28m. La campeona, con 21 años, se presentó con claridad: “yo, Linda”.

En la previa, Noskova lució un piercing en la nariz y se emocionó al recordar a su madre. Dos días antes, además, había bromeado con John McEnroe: “Debe de ser la cerveza…”. En ese camino, el sello checo volvió a estamparse en el historial del grande británico: por tercera vez en cuatro años (Vondrousova, Krejcikova y ahora ella) Wimbledon reconoce a una tenista de esa nacionalidad, la quinta en los últimos quince. La campeona más joven del torneo desde 2011, cuando lo hizo su compatriota Petra Kvitova con 21 años, celebró con intensidad, mientras que Muchova, de 29 años y ahora sexta del mundo, vio cómo la fortuna le volvió a dar la espalda.

Muchova ya había caído ante Iga Swiatek en el Roland Garros de 2023 y, tras esta final, volvió a hablar con dificultad: “Es duro encontrar las palabras, pero empezaré por Linda, mi examiga…”.

El talento de Noskova se impuso al final con una combinación de serenidad y recursos: su buena planta (1,79), su pegada y la larga palanca en el saque. Además, había mostrado capacidad para escapar de la presión en rondas previas, salvando una pelota de partido en tercera ronda frente a Sorana Cirstea. Esa habilidad la emparentó con gestas que también protagonizaron las hermanas Williams, Venus en 2005 y Serena en 2009.

En Wimbledon, su dominio se conectó con el desarrollo de la gira de hierba: nadie había acumulado más triunfos (12). La campeona había ganado en Berlín y luego en Londres, con Maria Sharapova observándola y aplaudiéndola desde el palco de celebridades. El recuerdo de Sharapova en 2004, con 17 años, quedó como referencia de lo que puede significar una final decisiva.

Antes de la coronación, el partido había tenido un contraste claro entre estilos. Muchova intentó imponer un tenis sedoso, pulcro e inteligente, con variedad de golpes y detalles técnicos. Noskova, por su parte, compitió con una idea directa: “así es, lo que se ve es lo que hay”. Durante un tramo, la checa se mantuvo firme y con confianza, pero el encuentro mostró su lado más cruel cuando los temblores aparecieron y la dinámica se torció.

Muchova llegó a tener ventaja en un momento delicado: se le escaparon hasta cinco puntos de partido, cuatro de ellos con el servicio, y del 5-2 favorable se pasó al vuelco del segundo set. Enfrente estaba una tenista especial, con un nivel superior al que reflejan sus tres trofeos en el palmarés. Tras el reenganche de Muchova y el desgaste del tramo final, la balanza se movió y su fuerza terminó por apagarse.

Tras el vestuario para refrescar ideas y recolocarse después del tembleque, Noskova regresó como si nada hubiera pasado. La respuesta fue inmediata: abrió brecha con el saque y volvió a controlar desde el fondo. Muchova, con ese estilismo vintage, sufrió el retroceso definitivo. Así se selló una heroicidad que había sido limitada y que ya no tuvo margen de recuperación.

Con la coronación, Noskova volvió a cubrirse con la toalla, esta vez emocionada. El título no fue para Sabalenka, ni Swiatek, ni Gauff, ni Rybakina: finalmente fue ella, la refrescante novedad checa.

La edición reforzó la imprevisibilidad del torneo: diez ganadoras distintas en las diez últimas ediciones. De 2016 hasta aquí, el listado incluye a Serena Williams, Garbiñe Muguruza, Angelique Kerber, Simona Halep, Ashleigh Barty, Elena Rybakina, Vondrousova, Krejcikova y Swiatek, y ahora se suma Noskova.

En su valoración, la subcampeona resumió el partido señalando: “Linda ha sido muy valiente, ha asumido riesgos. Y le ha salido bien”.

BADOSA ENCUENTRA ALIENTO EN BASTAD A. C. | Londres

Paula Badosa dio un paso adelante este sábado en sus aspiraciones a clasificarse para el US Open (del 30 de agosto al 13 de septiembre). La española, de 28 años, derrotó por un doble 7-5 a la suiza Simona Waltert (90ª del mundo) y se quedó con el trofeo de Bastad (Suecia).

Badosa invirtió dos horas en resolver la final y el resultado le permitió subir del puesto 141 al 115. Con ese avance, dispone de una semana para superar el corte que da acceso al cuadro principal del grande estadounidense, fijado para el día 20 de julio.

Para buscar el objetivo, recurrirá de nuevo a una invitación y jugará la próxima semana en Iasi, Rumania, también sobre tierra, en un torneo WTA 250. El de Bastad es un 125, equivalente a los challengers del entramado masculino. Aunque no se le da oficialidad en el palmarés de la WTA, se trata del duodécimo título de su carrera: el último lo había conquistado en Washington, en agosto de 2024.

La catalana, que llegó a ser número dos del mundo en 2022, no se clasificó para Roland Garros y en Wimbledon cedió a la primera.

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