Liga Pro: más ingresos cobrados para el fútbol ecuatoriano que las gestiones federativas previas

Imagen gracias a: El Universo

Liga Pro: más ingresos cobrados para el fútbol ecuatoriano que las gestiones federativas previas

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Entre 2018 y 2025, Liga Pro contabilizó $236,1 millones efectivamente recaudados para el fútbol ecuatoriano tras descontar $21,1 millones de capital audiovisual pendiente de pago. En el periodo anterior, las administraciones de la FEF acumularon aproximadamente $159 millones cobrados en cerca de 30 años.

La etapa de Liga Pro al frente del Campeonato Ecuatoriano, bajo la administración de Miguel Ángel Loor, produjo en ocho ejercicios auditados más ingresos efectivamente cobrados para el fútbol ecuatoriano que las cuatro administraciones anteriores de la Federación Ecuatoriana de Fútbol (FEF) que estuvieron a cargo del campeonato nacional durante aproximadamente 30 años.

De acuerdo con la información recopilada por EL UNIVERSO, entre 2018 y 2025 Liga Pro registró $257,2 millones de ingresos devengados en sus estados financieros auditados. De ese total se restan $21,1 millones correspondientes a capital audiovisual pendiente de pago, reclamado en un arbitraje internacional. Con ese ajuste, el resultado queda en $236,1 millones efectivamente cobrados para el fútbol ecuatoriano.

En contraste, las administraciones de Xavier Coello, Galo Roggiero, Luis Chiriboga Acosta y Carlos Villacís, cuando la FEF aún tenía bajo su responsabilidad la organización del torneo, acumularon aproximadamente $159 millones cobrados a lo largo de 30 años. La diferencia entre ambos ciclos es de $77 millones a favor de la etapa de Liga Pro, que equivale a cerca de un 48,4 % más de ingresos.

La comparación se centra únicamente en dinero efectivamente cobrado. No se incluyen contratos anunciados ni montos que no terminaron siendo pagados, independientemente de la administración que los haya negociado.

Antes de Liga Pro, el comportamiento de los ingresos reflejó distintas etapas en la comercialización de los derechos audiovisuales. Entre 1998 y 2012, cuando los derechos eran vendidos club por club y sin centralización del negocio, se cobraron aproximadamente $65 millones. Entre 2013 y 2015, en la primera centralización de los derechos por parte de la FEF, ingresaron unos $52 millones. En 2016 y 2017, en la última etapa federativa previa a la creación de Liga Pro, se sumaron alrededor de $36 millones.

A esos montos se agregan unos $6 millones en auspicios durante toda la etapa federativa, lo que completa un total aproximado de $159 millones en 30 años.

También se observa una variación en la evolución anual de los ingresos. Antes de Liga Pro, el mayor registro disponible fue de $19,2 millones en 2016. En 2017 se reportaron $17 millones, mientras que en 2015 fueron $18,3 millones.

Con la nueva estructura, los ingresos reportados por Liga Pro fueron de $25 millones en 2018, $34,8 millones en 2019, $30,4 millones en 2020, $31,6 millones en 2021, $34,6 millones en 2022, $38,3 millones en 2023, $36 millones en 2024 y $26,5 millones en 2025. La suma de esos ocho ejercicios equivale a los $257,2 millones devengados antes de descontar el capital audiovisual pendiente.

Los datos de 2018 a 2025 tienen como respaldo los estados financieros auditados de Liga Pro. El ejercicio 2026 no integra la comparación, debido a que aún no cuenta con auditoría.

El 90 % de los derechos audiovisuales fue cobrado

Uno de los componentes principales del negocio del campeonato son los derechos audiovisuales. De acuerdo con el análisis presentado, aproximadamente el 90 % de los derechos audiovisuales devengados fue efectivamente cobrado. El saldo pendiente, cercano a $21,1 millones, corresponde a un incumplimiento que se reclama mediante un procedimiento de arbitraje internacional.

La diferencia frente al modelo anterior no se explica únicamente por el volumen de dinero, sino también por el número de clubes que participan del negocio. En 2012, los canales pagaban aproximadamente $7,9 millones por los derechos de nueve de los 24 clubes, por lo que los equipos de la Serie B y varios clubes de la Serie A quedaban fuera o recibían recursos mínimos en este concepto.

Con Liga Pro, la estructura cambió: actualmente, los 28 clubes de las dos principales categorías del fútbol profesional ecuatoriano reciben ingresos audiovisuales. El cambio implica pasar de un modelo donde nueve equipos participaban directamente del negocio televisivo a otro en el que el reparto alcanza a los 28 clubes.

¿Cómo se reparten los recursos?

La transformación no se limita a centralizar los derechos audiovisuales, ya que también cambió la distribución del dinero. Antes de Liga Pro, el monto que recibía cada club dependía en buena medida del peso de sus dirigentes y del interés comercial de cada canal, sin una fórmula única y escrita que estableciera un mecanismo uniforme para todos los equipos.

Con la nueva organización se estableció una fórmula técnica basada en criterios objetivos, conocida por los clubes antes del comienzo de cada temporada. Esto permitió incorporar al reparto a los equipos de la Serie B, que antes recibían montos simbólicos o directamente no formaban parte del negocio audiovisual.

Los informes financieros auditados detallan que los clubes de Serie B recibieron $6.697.012 en 2023, $4.643.348 en 2024 y $3.676.347 en 2025. El sistema, además, brinda mayor previsibilidad para que los clubes elaboren sus presupuestos al conocer anticipadamente una parte de los recursos que recibirán durante la temporada.

De dos o tres marcas a 15

El cambio de modelo no se produjo únicamente alrededor de la televisión. Antes de Liga Pro, el campeonato sostenía gran parte de su actividad comercial con aproximadamente dos o tres marcas. Durante el ciclo de la nueva organización, llegaron a acompañar al torneo 15 marcas, entre aquellas que continúan vinculadas y las que participaron durante el periodo analizado.

Los estados financieros auditados muestran que los ingresos comerciales pasaron de $2.177.228 en 2019 a $10.062.571 en 2025. El salto entre ambos extremos representa un crecimiento aproximado de 4,6 veces. Si se consideran exclusivamente los auspicios publicitarios, el crecimiento indicado en la investigación es de aproximadamente 3,3 veces.

La estrategia también se apoyó en la búsqueda de alternativas ante la pérdida de fuerza del modelo tradicional basado en pagos de canales. Para ello se incluyó el streaming, la distribución digital y la creación de nuevos activos comerciales, con el objetivo de que el campeonato no dependiera exclusivamente de un contrato con un operador tradicional.

La organización asumió parte de la producción y generación de contenidos. Uno de los proyectos mencionados es Showtime, mediante el cual Liga Pro desarrolla contenido propio y deja de depender únicamente del canal de televisión para narrar la historia del campeonato.

Además, se proyecta una nueva etapa de producción de la señal: para 2027 se prevé una producción de primer nivel conforme a los acuerdos firmados, con un costo asumido por Liga Pro. La estrategia contempla también la búsqueda de nuevas vías de explotación audiovisual y modelos adicionales de generación de ingresos.

Un torneo que también asumió servicios y costos, como el VAR

En los últimos ocho años se consolidó una estructura que antes no existía. La documentación identifica iniciativas como LigaPro Kids, una competencia formativa nacional; LigaPro Institute, destinado a la formación profesional de dirigentes y personal de los clubes; y la Fundación LigaPro, que opera como brazo social de la organización.

Asimismo, se implementó y sostuvo centralmente la tecnología del VAR y, desde 2024, Liga Pro centraliza el arbitraje. En ese esquema, los honorarios son asumidos por la organización y no se descuentan a los clubes.

También se incluye la producción de la señal y determinados insumos del torneo dentro de la estructura que la organización absorbe mediante sus propios recursos y acuerdos comerciales.

Multas e intereses: la cifra también puede depurarse

Los $236,1 millones corresponden al dinero efectivamente cobrado, pero no todo ese monto necesariamente proviene de la explotación comercial del campeonato. La investigación identifica alrededor de $5 millones vinculados a multas, cuotas de afiliación e intereses de mora, conceptos que no constituyen ingresos generados directamente por la actividad comercial.

Al depurar esos rubros, el total se ubica en aproximadamente $231 millones.

En consecuencia, la diferencia entre ambos periodos no se explica únicamente por los $77 millones adicionales que separan los $236 millones de Liga Pro de los $159 millones acumulados durante las cuatro gestiones anteriores. El cambio también se refleja en la estructura: se pasó de derechos audiovisuales cobrados por nueve clubes en 2012 a 28 clubes en la actualidad, se incorporó a la Serie B al reparto audiovisual y se fijó una fórmula técnica para distribuir los recursos.

Además, la cartera comercial pasó de aproximadamente dos o tres marcas a 15 durante el ciclo analizado, y los ingresos comerciales crecieron de $2,17 millones en 2019 a más de $10 millones en 2025.

En paralelo, alrededor del campeonato se desarrollaron nuevas estructuras: formación, contenido propio, acción social, tecnología arbitral, centralización del arbitraje y producción audiovisual.

La administración de Loor comenzó con la creación de Liga Pro y con el traspaso de la organización del campeonato de primera división desde la FEF hacia una estructura independiente. El primer torneo organizado por Liga Pro fue el de 2019.

Por ello, el directorio actual de la FEF no entra en esta comparación. El análisis corresponde exclusivamente a las administraciones que estuvieron al frente de la organización del campeonato durante el periodo previo a Liga Pro.

En ocho ejercicios auditados, Liga Pro registra $236,1 millones efectivamente cobrados, frente a los $159 millones acumulados en aproximadamente 30 años por las administraciones de Coello, Roggiero, Chiriboga Acosta y Villacís.

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