Kid Lombardo: el episodio en Lima que terminó afectando su carrera

Imagen gracias a: El Universo

Kid Lombardo: el episodio en Lima que terminó afectando su carrera

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En junio de 1934, Aurelio Mosquera, conocido como ‘Kid’ Lombardo, perdió una pelea tras ser narcotizado en Lima. El caso, que se describió como obra de manos criminales, se vinculó con un declive posterior y con su muerte a los 40 años.

Los deportistas tricolores continúan compitiendo en el exterior y sumando prestigio para nuestro deporte, con el respaldo del Comité Olímpico Ecuatoriano, de cara a los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028.

En otra dimensión del deporte, los marchistas se han consolidado como los mejores del mundo. Una delegación de cien deportistas protagonizó una actuación histórica en los Juegos Suramericanos de la Juventud, realizados en Panamá, al conquistar catorce medallas de oro con el grupo más reducido desde que se crearon estas competencias.

En ese contexto, los atletas se prepararon, viajaron y compitieron sin recibir un aporte oficial, aunque contaron con apoyo privado gestionado por el COE.

En medio de esas realidades deportivas, surge una historia vinculada al boxeo: Kid Lombardo, nombre de combate de Aurelio Mosquera. Sus contemporáneos lo consideraron el púgil más técnico de su tiempo, y su trayectoria abarcó países como nuestro país, Colombia, Perú, Chile, Argentina, Uruguay, Panamá y Estados Unidos.

Lombardo también tuvo la oportunidad de subir al mítico Olympic Auditorium de Los Ángeles en marzo de 1933. Fue contratado por el promotor cubano Pepe Conte para enfrentar al estadounidense Bobby Pacho, aspirante a la corona mundial que ostentaba Henry Armstrong.

El 9 de junio de 1934, Lombardo debía combatir contra el chileno Oswaldo Cabro Sánchez, boxeador caracterizado por no detener su ofensiva, acorralar a sus rivales en las esquinas y golpear sin pausas. La diferencia entre estilos era evidente: Lombardo era un peleador fino, estilista y elegante, veloz con las manos, con piernas descritas como propias de un balletista clásico.

La pelea terminó siendo calificada de fraude. Sánchez atacaba con constancia y Lombardo no lograba responder con defensa: los pies no realizaban el baile acostumbrado, la cintura no funcionaba para esquivar y su rostro quedaba expuesto. Aceptaba golpes sin poder contrarrestar y, aunque no cayó, se mantuvo sin nocaut registrado en su récord.

El 11 de junio, el periódico limeño Crónica publicó un titular que aseguraba: ‘Kid Lombardo fue narcotizado por manos criminales’. En el subtítulo se indicó: “A las 05:30 de ayer el bóxer había perdido el conocimiento. Según Aurelio Mosquera, se sintió en estado anormal al beber un trago de naranjada”.

El diario señaló que Mario Naar, mánager de Lombardo, visitó la sala de redacción para explicar que él —junto con su ayudante Víctor Pontolillo— constató que al amanecer del día 10 el boxeador no estaba en estado normal. Se lo describía rígido en la cama, perdido el conocimiento y con una temperatura demasiado baja. Ante ello, llamaron a la Asistencia Pública; los médicos, al llegar, dispusieron colocar de emergencia dos inyecciones de esparteína y otra de aceite alcanforado, sin que se notara mejoría.

Luego, decidieron trasladarlo al Hospital Italiano. Allí, un doctor de apellido Raffo ordenó una inyección de cafeína. Con ese tratamiento, Lombardo comenzó a recuperar la lucidez, pero no el movimiento. Naar comentó que parecía tratarse de un caso de parálisis. En intervalos lúcidos, el púgil relató que en los primeros rounds había bebido una naranjada y que la falta de dominio de brazos y piernas había comenzado de inmediato. Sus ayudantes conservaron un recipiente con el jugo, que fue enviado a un laboratorio.

Al día siguiente, Crónica informó que Lombardo se encontraba mejor, aunque con decaimiento general. El doctor Raffo indicó que no se apreciaban signos de que el cuadro se debiera a algún golpe. Ya más consciente, Lombardo explicó que la pelea había sido accidentada en los asaltos iniciales, pero que nunca antes le había ocurrido algo similar. Su testimonio fue que recibía todos los golpes sin que ninguno le faltara, con impacto en la cara y el cuerpo, y que se encontraba inerte, sin poder defenderse ni ubicarse.

Además, Lombardo afirmó que el episodio habría sido producto de una fuerte dosis de tóxico en una botella de naranjada. Aseguró que él tenía una botella, pero que manos criminales la cambiaron por otra con veneno. Señaló que tomó más de las tres cuartas partes de la bebida, lo que adormeció músculos de piernas y brazos sin permitirle moverse. Indicó que su rival, al verlo en ese estado, marcó más golpes sin dañarle el físico a pesar de su inconsciencia, pero sin lograr que pudiera acostarse. También mencionó que durante el combate se apagaron las luces por unos diez minutos, lo que consideró como el momento del cambio de la botella. En la madrugada sintió que se moría, sin poder gritar, con pérdida del habla y extremidades frías y sin vida, sin poder pedir auxilio.

Se trató de un episodio que pudo influir en el declive posterior del gran Kid Lombardo, quien murió en Guayaquil muy joven, a los 40 años.

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