Florentino Pérez pasa de su “coherencia” de 2006 a asegurar en 2026 que “me tendrán que echar a tiros”

Imagen gracias a: El País (América)

Florentino Pérez pasa de su “coherencia” de 2006 a asegurar en 2026 que “me tendrán que echar a tiros”

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El presidente del Real Madrid, que hace 20 años anunció su salida durante la crisis de los galácticos, ha convocado elecciones y ha dejado claro que no dimitirá, en un nuevo escenario de presión para el club.

Florentino Pérez compareció en la sala de prensa de Valdebebas y, tras permanecer de pie unos segundos frente a los periodistas, se sentó y comenzó su intervención dejando constancia de que no piensa abandonar la presidencia. “Lamento decirles, porque me cuentan por ahí, que no voy a dimitir. Convoco elecciones y nos vamos a presentar”, afirmó, marcando el rumbo de una etapa que, por contexto, conecta con la crisis que atravesaba el Real Madrid hace dos décadas.

Aquella comparación con 2006 encuentra similitudes en el momento deportivo, aunque el contraste principal está en la postura del máximo dirigente. En la despedida de 27 de febrero de 2006, Pérez habló en términos muy distintos a los de su discurso reciente: “Es un ejercicio de responsabilidad y coherencia. Siempre he defendido que hay momentos en que un club como el Real Madrid precisa de impulso y renovación, y este principio debo aplicármelo a mí mismo”. Entonces, explicó su marcha como una necesidad de renovación en el club.

Ahora, en cambio, su mensaje fue contundente: “Me tendrán que echar a tiros”. Con ello, la posición del presidente establece una línea de ruptura frente a las muchas semejanzas que pueden trazarse entre la situación actual del equipo y la de 2006, cuando el Real Madrid se encontraba en un tramo de malos resultados y Pérez se marchó a mitad de campaña. En aquel entonces, el club se encaminaba a su tercera temporada sin títulos importantes; el dirigente dimitió entre la ida y la vuelta de los octavos de Champions con el Arsenal, después de caer 0-1.

En el presente, el equipo ya ha completado dos cursos sin conquistar un trofeo de máxima relevancia. También existe un paralelismo en la estructura del conjunto: en 2006 la plantilla estaba muy apoyada en estrellas que, pese a los nombres, eran de mayor edad que las figuras actuales. Aquel periodo combinó la debilidad del centro del campo con el proceso de adelgazamiento de la llamada clase media, que se aceleró tras la operación de 2003, cuando el club vendió a Makelele y fichó a Beckham. En la medular de la derrota en Mallorca, previa al desenlace que desembocó en la dimisión, aparecían Gravesen, Baptista y el ex del United.

En ese mismo marco, Pérez había lanzado una frase durante la presentación de Beckham: “Nuestro único límite es la imaginación”. A partir de ahí, el club llegó a consumir cinco entrenadores en tres cursos: Queiroz, Camacho, García Remón, Luxemburgo y López Caro. En el ciclo actual, el Real Madrid va hacia su cuarto entrenador tras Ancelotti, Alonso y Arbeloa.

Los cambios en el banquillo también se repitieron en la memoria de la etapa anterior: Camacho se marchó en 2004 tras apenas seis encuentros y, con el paso de los años, llegó a afirmar que era “posible que los jugadores” hubieran sentido que “les tocaba las narices al entrenar”. Ese diagnóstico recuerda al reciente periodo de Xabi. Además, en 2006 las giras recaudatorias veraniegas en Asia se consideraban un obstáculo para la puesta a punto, y en la comparecencia de este jueves el presidente admitió que el Mundial de Clubes, torneo oficial al que el Madrid acudió, había supuesto un problema para la campaña.

Tres meses antes de aquella salida en 2006, se habían escuchado críticas desde el entorno del club. En la previa de un 0-3 del Barça, Míchel Salgado lamentó que “se había dejado a un lado la humildad”. Con el paso de los cursos, las quejas de los entrenadores sobre la falta de compromiso, actitud y kilómetros se convirtieron en un patrón recurrente; Arbeloa, que comenzó negando la mayor, terminó trasladando las frases más duras.

Con todo, el elemento determinante en la comparación entre 2006 y 2026 es que Florentino Pérez ha advertido que no tiene intención de dimitir. Hace 20 años dejó el cargo en un momento que hoy sorprende por su coincidencia temporal: en mitad del cruce de octavos de la Liga de Campeones, sin que el Santiago Bernabéu le hubiera mostrado la puerta de salida. Este jueves, los gestos de crítica desde las gradas fueron dos pancartas, que apenas pudieron desplegarse por la intervención inmediata de los miembros de seguridad del estadio, aunque no incluían insultos: “Florentino dimisión” y “Florentino vete ya”.

De cara a unas hipotéticas elecciones, el empresario Enrique Riquelme todavía no ha comunicado si se presentará. En cualquier caso, el objetivo principal que plantea este nuevo envido del presidente blanco es evitar un tercer curso consecutivo sin trofeos importantes, algo que solo ha ocurrido una vez desde la llegada de Alfredo Di Stéfano. Ese precedente se produjo en el trienio que desembocó en la salida del actual mandatario.

Entonces, la solución llegó bajo el mandato de Ramón Calderón tras la salida de Figo, Zidane y Ronaldo, jugadores que también eran mayores que las estrellas actuales (32, 34 y 30 años, respectivamente). Con el desmontaje de aquel proyecto galáctico, el Real Madrid encadenó dos Ligas, racha que no ha vuelto a repetirse desde aquel periodo. En la situación actual, no se aprecia a corto plazo la venta de ninguna estrella.

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