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El PIF analiza frenar la financiación de LIV Golf y pone en riesgo la continuidad del circuito

Imagen gracias a: El País (América)

El PIF analiza frenar la financiación de LIV Golf y pone en riesgo la continuidad del circuito

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El Fondo Soberano Saudí (PIF) estudia dejar de aportar recursos a LIV, una decisión que podría cerrar el ciclo del circuito. Fox, además, apunta a que el resto de la temporada se completará antes del cierre.

LIV Golf, la liga saudí de golf impulsada por el Fondo Soberano Saudí (PIF), enfrenta un escenario de incertidumbre. El PIF, que ha destinado miles de millones de dólares para poner en marcha la competición, analiza retirar la financiación, lo que dejaría al circuito sin el respaldo económico necesario para sostener su continuidad.

De acuerdo con Fox, propietaria de los derechos televisivos de LIV en Estados Unidos, el circuito completará el resto del curso. El sexto torneo de la quinta temporada comenzó este jueves en México, y la liga cerraría después su actividad. Scott O’Neill, CEO de la Liga, confirmó por correo a los jugadores que habrá supervivencia durante 2026, aunque sin mayores garantías.

El proyecto nació con una propuesta que alteró el formato tradicional del golf. La revolución se activó en junio de 2022, cuando LIV introdujo reglas nuevas: 54 jugadores, tres rondas, sin corte y con música en el campo. En su primera edición reunió siete torneos, repartió 255 millones de dólares en premios y realizó fichajes de alto nivel como Dustin Johnson, Phil Mickelson y Sergio García. Más tarde llegaron Bryson DeChambeau y Brooks Koepka, y en diciembre de 2023 se sumaron Cameron Smith y Jon Rahm, considerado el gran refuerzo de la liga.

Desde entonces, el mercado de contrataciones no registró movimientos de gran impacto y el producto no alcanzó el despegue esperado. En el mercado estadounidense, las audiencias y los contratos televisivos han sido inferiores frente al PGA Tour, y la asistencia de público a los torneos tampoco ha cubierto las expectativas, con excepciones como Adelaida y Sudáfrica. Deportivamente, el modelo de una liga cerrada con contrato asegurado, menor competencia y un ambiente más lúdico ha generado un entorno menos competitivo para sus jugadores.

A pesar de algunas actuaciones destacadas, el impacto deportivo general no ha sido suficiente. Solo Koepka (PGA 2023) y DeChambeau (US Open 2024) lograron ganar torneos de Grand Slam estando en LIV. Cameron Smith, que entró como número dos mundial y campeón del Open Británico, desapareció del foco. Koepka regresó al circuito americano y Patrick Reed fichó por el europeo.

Jon Rahm, ganador del Masters en el año de su incorporación, no ha mantenido el nivel que se esperaba en LIV. La liga, que busca un sello propio en el golf por equipos, también cambió su identidad al pasar de 54 hoyos y tres rondas a los 72 hoyos y cuatro vueltas tradicionales, además de un ranking basado en una cantidad limitada de puntos. En este proceso, LIV ha oscilado entre presentarse como un producto revolucionario y ofrecer ventajas del sistema ya establecido, pero todavía le faltan elementos como un corte en los torneos y un esquema más meritocrático de ascensos y descensos.

El dinero ha sido una constante en la construcción del proyecto. Desde su nacimiento, LIV ha distribuido más de 1.500 millones de dólares en premios. Rahm, líder en ingresos dentro del circuito, acumuló 87,7 millones; le siguieron Joaquín Niemann con 71,6 millones y Talor Gooch con 68,7 millones. A esos premios se suman contratos por fichajes: Rahm firmó por unos 300 millones más una participación de su equipo, Legion XIII. “El dinero es una de las razones por las que he tomado esta decisión”, afirmó.

En paralelo, el PGA Tour respondió incrementando el valor de sus cheques. Sin embargo, el gasto saudí no ha mostrado retorno. Entre 2022 y 2024, el déficit superó los 1.460 millones de dólares, en una secuencia de pérdidas de 324, 527 y 615 millones. La competición no es rentable.

El futuro de los 57 jugadores de LIV queda condicionado a la evolución del negocio. Entre los cinco españoles, solo David Puig tiene tarjeta del circuito europeo y, por ello, una salida clara. Sergio García, Josele Ballester y Luis Masaveu no son miembros y, por el momento, solo podrían refugiarse en el Asian Tour.

La situación de Jon Rahm es especialmente relevante: el vasco debe abonar multas acumuladas, en torno a los tres millones, si quiere conservar su membresía, disputar sus competiciones y ser elegible para la Ryder. Rahm rechazó el acuerdo ofrecido por el DP World Tour, que sí firmaron ocho jugadores de LIV. Ese pacto buscaba cerrar esa cuenta y permitir a los afectados jugar seis torneos del circuito europeo durante este curso; Rahm aceptaría únicamente el mínimo de cuatro, y las negociaciones continúan. El español también descartó la vía Koepka: el regreso al circuito americano en las mismas condiciones económicas y deportivas que el estadounidense. Rahm se remitió a su contrato con LIV.

Con la financiación en estudio y el modelo sin el retorno esperado, la continuidad del proyecto queda cada vez más comprometida. La gran revolución del golf se acerca a su final.

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