El fallecimiento de Jesús de Miguel reabre en España el recuerdo de tragedias como la de José Antonio Gallardo

Imagen gracias a: El País (América)

El fallecimiento de Jesús de Miguel reabre en España el recuerdo de tragedias como la de José Antonio Gallardo

NOTICIAS

La muerte de Jesús de Miguel tras un choque con Jesús Owono ha removido el dolor del fútbol español y, en especial, el de la afición del Málaga, que revive el caso del portero José Antonio Gallardo, fallecido en 1987 después de un accidente en un partido frente al Celta.

La afición del Málaga ha vuelto a mirar hacia el pasado tras el fallecimiento de Jesús de Miguel, ocurrido después de un choque con Jesús Owono en el Tenerife-Andorra disputado este domingo. La pérdida de un futbolista español como consecuencia de un choque con un compañero no es habitual en el fútbol profesional, y lo sucedido en Tenerife ha despertado especialmente el recuerdo en Málaga.

En aquel precedente, el 15 de enero de 1987 se confirmó la muerte de José Antonio Gallardo, portero entonces del Club Deportivo Málaga. Gallardo sufrió un choque severo con Baltazar durante un Celta-Málaga celebrado en Balaídos el 21 de diciembre de 1986. El guardameta recibió un golpe en la cabeza de Baltazar en una acción por un balón, cuando el portero se tiró a ras de césped para blocar la pelota. Tras el incidente, Gallardo fue sometido a distintas pruebas en Vigo y se autorizó su regreso a Málaga. Sin embargo, apenas tres semanas después falleció por una hemorragia cerebral, tras pasar varios días en la unidad de cuidados intensivos del hospital Carlos Haya de Málaga.

La hemorragia se produjo por la rotura de una arteria en el lóbulo temporal izquierdo. Gallardo había estado siete días en coma después de ser intervenido quirúrgicamente, y tenía 25 años en el momento de su muerte. Más adelante, Baltazar fichó por el Atlético de Madrid en 1988, donde se convirtió en un jugador muy importante, llegando a marcar 35 goles en el curso 1988-89.

La noticia sobre Jesús de Miguel también ha removido recuerdos dolorosos en otras ciudades, como Sevilla o Barcelona. En el caso del Sevilla, la historia incluye dos episodios en los que jugadores se desvanecieron sobre el terreno de juego y terminaron falleciendo: Pedro Berruezo y Antonio Puerta.

Berruezo, centrocampista del club andaluz nacido en Melilla, cayó fulminado en el estadio de Pasarón el 7 de enero de 1973 durante un Pontevedra-Sevilla. Un ataque al corazón acabó con su vida a pesar de que fue trasladado con rapidez a la Clínica Mayoral de la ciudad gallega. Berruezo murió con 27 años.

La tragedia regresó al Sevilla el 28 de agosto de 2007 con la muerte de Antonio Puerta, con solo 22 años. Puerta era una de las grandes promesas del fútbol nacional y había sido internacional de la mano de Luis Aragonés. Se desplomó en un Sevilla-Getafe el 25 de agosto, salió por su propio pie del Sánchez Pizjuán y después se desplomó en los vestuarios. Murió tres días más tarde, y su fallecimiento provocó una gran conmoción en el fútbol español.

Todavía reciente el caso de Puerta, el 8 de agosto de 2009 falleció Daniel Jarque a los 26 años. Era el capitán y uno de los mejores jugadores del Espanyol. Jarque murió de un ataque al corazón mientras el equipo se encontraba concentrado en Coverciano, cerca de Florencia, en Italia. Su recuerdo permanece en la afición del Espanyol, y para la historia quedó la imagen de su amigo Andrés Iniesta con una camiseta en su memoria después de marcar el gol que derrotó a Holanda en la final de la Copa del Mundo de Sudáfrica de 2010.

En el plano internacional, también se mantienen en el recuerdo otros fallecimientos trágicos: el camerunés Foé en 2003; el húngaro Miklós Fehér en 2004; el también camerunés Ekeng en 2016; el italiano Morosini en 2012; y el rumano Boban en 2018.

Si quieres más información visita Poder en los Medios

Compartir