El Barça cierra su año más exigente con Champions, Liga, Copa y Supercopa: “El dinero no lo es todo”

Imagen gracias a: El País (América)

El Barça cierra su año más exigente con Champions, Liga, Copa y Supercopa: “El dinero no lo es todo”

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Las azulgranas conquistaron Champions, Liga, Copa de la Reina y Supercopa en un curso marcado por la austeridad, el fair play financiero y la reducción de la plantilla, donde la unión del vestuario y el impulso de futbolistas de La Masia resultaron decisivos.

El Barcelona femenino completó un curso especialmente complejo con la conquista de Champions, Liga, Copa de la Reina y Supercopa. En un año atravesado por recortes económicos, la limitación del fair play financiero en la Liga española y una plantilla más corta tras las salidas del verano pasado, el equipo encontró en la cohesión del vestuario y en la irrupción de futbolistas de La Masia una vía clave para sostener el nivel competitivo.

Cata Coll resumió esa idea tras la final disputada en el Ullevaal Stadion de Oslo, al afirmar: “El dinero no lo es todo”. La portera celebró así la cuarta Champions del Barcelona, lograda después de golear el sábado al OL Lyonnes (4-0). En la zona mixta, al concretar el sentido de su mensaje, explicó: “Somos unos privilegiados de tener La Masia”, en referencia a un periodo de incertidumbre y cambios en el plantel.

El contexto económico generó desde el arranque de la temporada dudas sobre la capacidad del equipo para mantener el máximo rendimiento en la Liga de Campeones. Aun así, Coll defendió la respuesta del grupo: “Hemos ganado en un año difícil. En el vestuario no había dudas. Después de todo el año recibiendo muchas críticas, asegurando que no llegaríamos, espero que nos elogien ahora porque también toca”.

Clara Serrajordi, centrocampista de 18 años, se convirtió en uno de los rostros más representativos del rendimiento de la cantera. Fue titular en la final europea y, además de su peso en los partidos decisivos, su aportación numérica acompañó el relato colectivo. Según datos de Opta Statsperform, Serrajordi apareció en 25 de los 40 encuentros disputados por el equipo durante el curso, con dos goles y seis asistencias. Su progresión la llevó también a ser imagen de Adidas y, pocos días antes, a anunciar su fichaje por la agencia de representación Leadebrock, asociada a futbolistas como Pedri o Ferran.

La relevancia de La Masia no se limitó a un solo nombre. El equipo se apoyó en un vestuario unido que venció al Lyon en la final, tras haber conquistado antes en España la Liga, la Copa de la Reina y la Supercopa. Graham Hansen también vinculó el éxito con la motivación que provocaron las críticas: “Escuchamos que el Barça no es el mismo. Eso ha sido motivación para enseñar que somos buenas todavía. Han sido años difíciles, no vamos a mentir. Ha faltado dinero por todos lados, pero hemos podido mantener un nivel top por el buen trabajo de años de La Masia”.

El ruido alrededor del Barcelona comenzó tras el verano anterior, cuando el equipo cayó en la final de la Champions en Lisboa ante el Arsenal, pese a partir como favorito. Tras ese golpe, llegaron siete salidas en el mercado estival. Aunque no afectaron al once titular, sí redujeron el fondo de armario que había sido determinante a lo largo del curso, mientras que solo se produjo una llegada.

En el plano europeo, el Barcelona afrontó una desventaja relativa al competir con rivales que no están sujetos a las mismas regulaciones financieras. Al tratarse de una entidad que debe incorporar las secciones en el cómputo global del fair play financiero de la Liga española masculina, la necesidad de mirar hacia La Masia se volvió especialmente relevante. Aitana Bonmatí defendió esa identidad tras la final: “Algo muy especial de este equipo club es que hay gente que se va y otra que llega, pero hay algo que nunca se pierde: el talento de la casa. Es algo que nos identifica”. Además, señaló que su participación en la final fue desde el banquillo por una recuperación reciente tras una lesión de peroné.

Desde el inicio de la temporada, el primer equipo dio oportunidades a jugadoras procedentes del filial. Otras fueron apareciendo conforme avanzó el calendario, con un cupo de jóvenes como Carla Julià o Adriana Ranera que cubrieron distintas posiciones, especialmente en el tramo inicial cuando las lesiones obligaron a ajustar la plantilla. Entre los nombres destacados estuvieron Serrajordi y la defensa Aïcha Carama. Ambas completaron una gran temporada, aunque la primera fue especialmente crucial en partidos clave.

La presencia de Serrajordi como titular en la final europea funcionó como símbolo de la capacidad de reacción del Barcelona en un año marcado por las dudas. Los resultados acompañaron esa lectura. A falta de dos partidos para el cierre de la Liga F, el equipo acumulaba 42 victorias, tres empates y una sola derrota en 46 encuentros, con 187 goles a favor y 20 en contra.

Tras el cierre del póquer de títulos, Pere Romeu valoró el logro: “Ha sido una temporada brillante. Estoy muy orgulloso: hemos hecho una gran final y una gran Champions, y es un premio al trabajo, al esfuerzo y al sacrificio diario”. También recordó que el triunfo en Oslo supuso el segundo póquer de títulos en la historia del Barcelona, después de vencer en Oslo a Jonatan Giráldez, el entrenador que instauró el récord en 2024. Alexia Putellas, por su parte, sintetizó el momento: “Esto es un antes y un después. Estoy muy orgullosa de formar parte de esta época”.

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